Josep Puigdengolas Torres

Barcelona no tiene miedo

El sábado anterior más de medio millón de personas salían a la calle para condenar los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto, uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente vividos en esta ciudad europea. Al día de hoy se contabilizan 16 personas asesinadas en la Ciudad Condal, todas ellas de muy diversas nacionalidades, algo absolutamente normal teniendo en cuenta que el atentado se produjo en Las Ramblas, uno de los lugares más frecuentados por los turistas en una de las ciudades más turísticas del mundo.

La manifestación, multitudinaria, contó con la presencia de las máximas autoridades del país, entre ellas la del rey Felipe VI, el presidente del gobierno Mariano Rajoy, el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y la alcaldesa de Barcelona Ada Colau. Todo ello en un momento de extrema complejidad, en medio de un choque de trenes entre el gobierno de Cataluña, partidario de convocar un referéndum por la independencia, y el gobierno del Estado, partidario de impedirlo.

Momentos tan complicados como estos requieren aparcar las actuales diferencias y mostrar unidad política e institucional. Algo difícil de conseguir en el contexto actual. Prueba de ello es que horas después del atentado empezaron las críticas cruzadas entre instituciones, así como críticas por la labor de sus respectivos cuerpos de seguridad. Esta tensión se trasladó también a la manifestación del sábado, en la que a pesar de la voluntad mayoritaria de mostrar unidad algunos aprovecharon la presencia de las máximas autoridades españolas para mostrar su rechazo a estas, algo que fue muy criticado, especialmente por los medios de comunicación de Madrid. También se pudo ver una cierta guerra de banderas, minoritaria pero mediática, entre banderas españolas y banderas independentistas catalanas. Sin duda, no era el momento.

Tras los atentados y los actos de rechazo al terrorismo y la violencia Cataluña se encuentra inmersa en un estado de reflexión profunda. Los catalanes y catalanas, tras abrazar el lema “No tenemos miedo”, reflexionan sobre qué ha podido pasar para que Barcelona, una ciudad abierta, cosmopolita y pacífica, haya sido objeto de un atentado tan cruel como este. Los medios de comunicación publican opiniones, estudios, entrevistas, que alimentan una posible explicación del porqué. No se trata de justificar, evidentemente, se trata de intentar entender. Entender, por ejemplo, por qué esos chicos tan jóvenes fueron capaces de hacer algo así.

Jordi Morera, profesor de Antropología de la universidad catalana Ramon Rovira i Virgili, se pregunta en un artículo publicado meses después de los atentados de París de enero de 2015: ¿Por qué unos jóvenes se radicalizan y otros no? Tras los diferentes atentados que se han ido dando en Europa algunos sociólogos han remarcado como posible causa la configuración de generaciones perdidas fruto del “desarraigo migratorio, del pasado de dominación colonial y de su defectuoso encaje en las sociedades europeas”. Tal y como menciona Jordi en su artículo esta es una variable más a tener en cuenta pero la realidad nos dice que estamos ante una situación algo más compleja que necesita dejar de lado explicaciones simples.

Joan Roura, periodista de TV3, televisión pública catalana, después de cubrir conflictos como los de Israel y Palestina, las guerras de Líbano e Irak o el actual conflicto de Siria es uno de los mejores conocedores de la realidad política de Oriente Próximo. Según nos explica Joan en una entrevista con  el periódico digital Crític, nos es difícil entender la situación actual si no somos capaces de analizar los tres grandes momentos de ruptura entre Europa y el mundo árabe musulmán, entendidos como una humillación por estos últimos: los acuerdos de Sykes-Picot durante la Primera Guerra, la declaración Balfour y la creación del Estado de Israel tras la Segunda Guerra Mundial y finalmente la invasión de Irak en el año 2003. Un contexto histórico que sigue contaminando la actualidad.

Pero mientras dura la reflexión Barcelona sigue viva, con una sonrisa y mirando al futuro con esperanza. Una esperanza que se ha materializado estos días con imágenes tan emblemáticas como la de los padres de una de las víctimas del atentado, de tan solo tres años, abrazando el imán de su localidad, mientras este lloraba de dolor y tristeza. Esta es la Barcelona que sus ciudadanos quieren que se proyecte al mundo, la de una ciudad cosmopolita, abierta y de paz. La Barcelona de siempre.

El autor es Teniente de Alcaldía de Sant Boi de Llobregat, Barcelona. Vicepresidente del Ámbito de Sostenibilidad de la Federación de Municipios de Catalunya (FMC).

Opinión atentados terroristas Barcelona La Rambla archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí