Nicaragua ante Martinica en la Copa Oro 2017. LA PRENSA / Jader Flores.

Nicaragua ante Martinica en la Copa Oro 2017. LA PRENSA / Jader Flores.

Nicaragua sufrió una despersonalización contra Martinica

Fue como ver a Harry Potter sin varita o a Sansón sin cabello. A la Azul y Blanco se le agotaron las fuerzas en su debut en la Copa Oro 2017.

Nicaragua vivió una mutación en su fútbol frente a Martinica. Todo sucedió de manera radical. Fue como ver a Harry Potter sin varita o a Sansón sin cabello. A la Azul y Blanco se le agotaron las fuerzas. A Luis Manuel Galeano le quedó muy grande la tarea de emular a Cadena y que decir de Juan Barrera, cada vez más nos damos cuenta que sin su aporte la Selección carece de eficiencia ofensiva. Se perdió 2-0 frente a un equipo que no era mejor que Bolivia ni que Haití ni Jamaica, pero sencillamente se cayó, la mente se nubló y el juego de progresión y toques efectivo se evaporó.


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Un mal partido lo tienen grandes equipos, sin embargo, un mal juego en el encuentro que dependía nuestras esperanzas de clasificación a la siguiente etapa duele que suceda. Nicaragua era un desierto en la media cancha, una aspiradora tragando errores defensivos todo el tiempo y una pareja recién divorciada en los extremos. Nada funcionó. Justo Lorente, arquero, evitó la goleada que era merecida. Ni el primer gol de Kevin Parsemain al 35’ ni el electrochoque emocional del segundo al 65’ de Steeven Langil hizo que Nicaragua despertara de su pesadilla.

Los cambios de la Selección Nacional tampoco sirvieron de mucho. Aún cuando Eulises Pavón fue el mejor del segundo tiempo (después de Lorente) y provocó revueltas en la ofensiva, no podía batallar sólo. Galeano perdido en el laberinto y Chavarría con repelencia al balón, las posibilidades de una remontada milagrosa cada vez era imposible. La tarde de ayer en Nashville, Estados Unidos, la Azul y Blanco vivió una despersonalización. Desde la tribuna, Henry Duarte, Dani Cadena y Juan Barrera no lo podían creer : “Ese es nuestro equipo?”, se preguntaban.

Tengo claro que esa no es la Nicaragua que conocemos. El conjunto que ha provocado asombro y enamoramiento entre los nicaragüenses no encontró el camino de la tierra prometida. Martinica más que ser una selección temible fueron correctos. Atacaron porque los nuestro lo permitieron y adelante brindaron una lección de puntería. Aunque después de ver el primer juego entre Estados Unidos y Panamá que finalizó en empate, se ven que están en otro nivel de juego, el regreso de Barrera y Cadena permitirá terminar el torneo de manera decorosa.

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