El conflicto entre fundación Teletón y Los Pipitos debe resolverse desde el principio del interés superior del niño, contemplado en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y no desde el interés de cualquiera de las organizaciones.
He leído ambos comunicados de prensa e independientemente de sus posiciones la situación que actualmente atraviesan es el resultado de una visión de defensa particular y de antagonismos más que de búsquedas de soluciones o acuerdos que tengan como objetivo común el trabajo por los niños y niñas con discapacidad.
Es una lástima el que hayan agotado las posibilidades de negociación interna y hayan tenido que escalar a nivel mediático, situación que los expone a una pérdida paulatina de credibilidad ante la población y empresas que año con año han depositado su confianza y por tanto merecen respeto.
Ya en el nivel público la toma de decisiones acertadas y la búsqueda de acuerdos se hace más difícil y está mediada por una fuerte presión social.
Al trasladar este tema al ambiente de lo público, ambas instituciones asumen de forma tácita el reto de recuperar la confianza del público y estarán obligadas a negociar y dar a conocer el resultado de estas negociaciones. Es decir, harán al final lo que debieron haber hecho correctamente al principio.
Aunque existen diversos esfuerzos e iniciativas, todavía nuestra sociedad es poco o casi nada amigable con las personas con discapacidad: falta de accesibilidad física, falta de inclusión social, respeto, tolerancia y sobre todo falta de visión de inversión en desarrollo humano de las personas con discapacidad.
Quien ha tenido la experiencia cercana de un hijo, hermano, madre, amigo o familiar exponiéndose de forma cotidiana a la vida con una discapacidad sabe a lo que me refiero.
Es indiscutible el aporte tanto de Los Pipitos como de Fundación Teletón a los procesos de rehabilitación de niños e incluso de adultos con discapacidad en Nicaragua.
Por el trabajo que han desarrollado a lo largo de los años, espero que si algo ha de resultar de esta crisis sea poner nuevamente el foco a nivel nacional en el tema de la discapacidad y en su requerimiento de mayor inversión del Estado, así como en la función de estas instituciones de ser un punto de apoyo, un puente y una alternativa para transformar vidas.
Lo que queda claro es que la forma en que se maneje esta crisis en los próximos días determinará si agudizará o no la afectación a los beneficiarios. La tolerancia, visión objetiva y madurez de los involucrados será más que necesaria.
La autora es Directora de la agencia de Comunicación estratégica Comunica S.A