En el área rural de la zona norte del país, una persona de cada familia está enferma por efecto de la contaminación del agua, ya sea con alergias o por infecciones renales, lo que es preocupante afirma Elizabeth Moreno, miembro de la Asociación de Mujeres Productoras (ASOMUPRO).
“Según nuestras estadísticas el ochenta por ciento de las mujeres consumen agua contaminada, eso pasa en Mozonte donde el agua está contaminada por arsénico y en otras comunidades está contaminada por el Escherichia coli, entonces el agua que consumen les provoca alergias en la piel e infecciones en las vías urinarias”, dijo Moreno.
Asomupro para apoyar a estas familias ayuda a construir reservorios de agua para cosechar agua pluvial en las zonas más secas o con menos acceso al agua.
“Esto se hace también porque además que las fuentes están contaminadas, en el 2016 se secaron ochenta pozos en Mozonte, Limay y Telpaneca, entonces se tuvieron que ampliar los pozos, componer los que estaban en mal estado y colocar filtros en algunas zonas”, dijo Moreno.
Agregó que cuando llegan a estas zonas a realizar visitas normalmente no encuentran a las mujeres y cuando preguntan, los familiares dicen que andan en el centro de salud porque tienen a sus hijos enfermos de los riñones.
El año pasado la Autoridad Nacional del Agua (ANA) informó que en 20 años se han realizado 23 estudios sobre la presencia de arsénico en los pozos. Pero debido a la discreción con que se manejan los datos, se desconoce cuántos pozos tiene arsénico fuera de la norma, en que zonas y cuantos se han cerrado por esta causa.
Sobre el arsénico
Sergio Gámez, miembro de la Red de Agua y Saneamiento de Nicaragua (Rasnic) explica que aproximadamente un ocho por ciento de los pozos en la zona rural de Nicaragua tiene arsénico y al menos el dos por ciento de la población que consume está agua estaría presentando problemas de salud.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la exposición prolongada al arsénico a través del consumo de agua contaminada, comida preparada con esta o por riego en los cultivos puede causar intoxicación crónica. Los efectos más característicos tras el consumo de arsénico es la aparición de lesiones cutáneas, endurecimiento de la manos y planta de los pies, afectación en los riñones y cáncer de piel.