Nicaragua
Cirilo Antonio Otero

Nicaragua: ¿debe escupir en rueda?

En el planeta conviven países excesivamente empobrecidos, aunque tienen recursos y riquezas naturales en bruto. También cohabitan, naciones que perciben y/o descubren oportunidades y aprovechan lo que otros países no determinan, y trabajan recursos naturales tecnológicamente, que les permite distinguirse y enriquecerse. Y, finalmente están los países muy industrializados y con abundantes recursos humanos, técnicos, tecnológicos, económicos, financieros, históricos, entre otros. Estos últimos, pueden ubicarse como los líderes mundiales en diferentes aspectos. Es claro, que las decisiones de estos países tienen repercusiones en todo el mundo.

Los primeros, de la descripción anterior, se les llama o ubica como países pequeños, y de poca importancia económica en el concierto de las naciones, es decir, no tienen papeles determinantes en las disposiciones planetarias. Comúnmente su papel es secundario. Aunque, en algunos momentos y quizás, por su posición geográfica son considerados países estratégicos, para ser utilizados, no para ser tratados con respeto mundial.

Durante los años ochenta, Nicaragua vivió una experiencia relacionada con la lucha entre el Este y el Oeste. Ciertamente la lucha se desarrollaba aparentemente por ideología, comunismo vs. capitalismo. Aunque, lo cierto es la misma contienda entre los países poderosos, que buscan sentar su hegemonía mundial. Misma, con la finalidad de aprovechar los recursos naturales, humanos y geográficos, es decir, la disputa es por la geopolítica, como le llaman los diplomáticos.

Un buen ejemplo de la descripción que hemos construido, es la actual relación entre la Federación Rusa de Putin y los Estados Unidos de Trump. Naciones fuertes en población, tecnología, e influyentes en sus estrategias, y muy repetidamente intervencionistas en la vida de los otros modelos descritos. Sus acciones se concentran en la búsqueda de posicionarse geo-estratégicamente, con la finalidad de asegurar sus propios intereses.

Generalmente, los líderes políticos, de estos países, vociferan y se atacan verbalmente, pero, en la práctica real, se entienden y negocian el reparto de la geografía mundial para desarrollar su influencia y dominio poderoso.

En Nicaragua, hoy día, estamos viviendo una experiencia de este tipo de relaciones señaladas. Las tres últimas administraciones públicas, han insistido en abrir amplias relaciones con la Rusia de Putin. Lo que hemos visto, en la práctica pública de estos amoríos, ha sido la entrega —no sabemos si donado o vendido— de tanques de guerra, ejercicios militares, avituallamiento militar, centros de comunicaciones, automóviles y buses.

Si consideramos, los datos históricos del comportamiento de los países industrializados muy ricos, en relación con los países pequeños y empobrecidos, pues, estamos cometiendo nuevamente una equivocación política. La nación centroamericana metida en los espacios de negociación y discusión de las potencias extra-regionales. Nicaragua será manejada para los intereses geoestratégicos del Este y Oeste, y lo más grave es que el resultado será el mismo de la década de los ochenta. Cuando ya no seamos útiles para los intereses de las potencias nos descartan y nosotros pagamos el costo humano, económico y social.

Nicaragua, debe abstenerse de tratar de escupir en la rueda, de los países grandes o industrializados del mundo. Debemos abandonar estas andanzas, pues, es una acción política torpe e indigna. Los nicaragüenses necesitamos paz, educación, escuelas, maestros, centros de salud, hospitales, electrificación, caminos, carreteras, respeto por los derechos humanos y trabajo decente.

El autor es sociólogo e Investigador Social.
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