Carlos José Mendoza Baquedano

La “megadevaluación del dólar”

En julio de 1985, en el periódico La Raza de Chicago, escribí un artículo prediciendo la caída de la moneda austral en Argentina y ahora, de ese país nos viene una escandalosa noticia a través de la página web de YouTube, en que se habla de una megadevaluación del dólar hasta en un 80 por ciento. La traen dos economistas de cierto prestigio, Federico Tessore (presidente de Inversor Global de Argentina) y Jim Rickard, economista, tratando de vender un folleto llamado Inteligencia Estratégica y aduciendo haber trabajado para la CIA, conocer a Alan Greenspan y haber sido asesor financiero por 35 años. Además de ellos interviene en la conversación un personaje anónimo al que presentan como “Goldfinger”, un supuesto alto dirigente de la industria del oro, conocedor de ese metal desde su extracción hasta su comercialización total en el mercado.

Aducen que el dólar va a devaluarse debido a la alta demanda de países como China, India, Inglaterra, y otros, sobre el oro, incluyendo a Estados Unidos quienes ya tienen un 70 por ciento de sus reservas en el dorado metal. Dicen que para octubre, cuando se efectúe la reunión del Fondo Monetario Internacional, la onza de oro costará diez mil dólares y dependerá de la decisión que tomen allí los diferentes países, para que el dólar se devalúe o no.

La falacia es la misma usada con el austral, la cual provocó en menos de un año (1986) la desaparición catastrófica y la devaluación del austral: la situación caótica de la economía argentina. El oro es un bien superfluo que no se come y estacionado en las enormes cajas de seguridad de los bancos centrales, solamente sirve como reserva para respaldar las deudas públicas y no produce bienes y servicios, que son los que en última instancia, a través del PIB (Producto Interno Bruto) de los países, las balanzas comerciales y la deuda, hacen que una moneda se devalúe. En el fondo de la cuestión lo que está sucediendo con la demanda del oro es lo mismo que sucedió con el “crack” de las inmobiliarias a nivel mundial, se está creando una plusvalía ficticia o artificial conocidas económicamente como “burbujas” y que cuando se deshacen, los precios de los bienes y servicios vuelven a caer en picada. Lo que pasará  con el oro en octubre es que volverá a sus precios normales de hace cinco años y la gente que compre ahora a ese precio artificial perderá enormes sumas de dinero en el futuro, por lo que Estados Unidos y China ya detuvieron sus compras del metal y están buscando otras soluciones para  respaldar sus deudas. Es el viejo cuento del Rey Midas que pidió que todo lo que tocara se le convirtiera en oro, cuando quiso tomar un pedazo de pan y a su mujer para abrazarla se le convirtieron en lo que quería. A estos dos economistas lo que hay que decirles es que vayan a contar el cuento a otra parte, aunque no se duda que puedan encontrar algunos incautos.

El autor es administrador de Empresas

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