El domingo 12 de marzo falleció el doctor Orlando Trejos Somarriba, ilustre político liberal y jurista de principios que dejó su huella imborrable en el convulso pero grandioso período de la transición democrática de los años noventa.
En su juventud el doctor Trejos Somarriba fue ministro del Trabajo y diputado al Congreso Nacional durante los gobiernos de Luis Somoza Debayle y René Schick Gutiérrez. Pertenecía al Partido Liberal Nacionalista (PLN), pero tenía una clara comprensión de que no había una verdadera democracia liberal y del contenido social que esta debía tener para ser efectiva, robusta y duradera.
Por eso el doctor Trejos Somarriba acompañó al doctor Ramiro Sacasa Guerrero y otros prominentes liberales en su esfuerzo por impulsar una transición institucional y pacífica del somocismo a la democracia republicana. Y estuvo en primera línea entre los liberales disidentes del somocismo que en 1970 formaron el Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC), el cual, en 1981 se integró en el Consejo de Estado de la revolución sandinista y se convirtió en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
La democracia llegó a Nicaragua en abril de 1990, como consecuencia del triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO) en las elecciones del 25 de febrero de ese año. Entonces el doctor Trejos Somarriba asumió la responsabilidad más importante de su carrera profesional y política.
Ante la necesidad imperiosa de despolitizar el poder judicial que estaba subordinado al Frente Sandinista, la presidenta Barrios de Chamorro y la UNO lograron en consenso con el FSLN que renunciaran dos de los magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia, que esta fuera aumentada de 7 a 9 magistrados y que los nuevos 4 magistrados fueran escogidos por la Asamblea Nacional de ternas propuestas por ella, de acuerdo con lo que mandaba la Constitución. Igualmente, haciendo uso de su facultad constitucional —y también con el consentimiento de la dirigencia sandinista—, doña Violeta canceló el nombramiento del presidente de la Corte Suprema de Justicia que pertenecía al FSLN y nombró para sustituirlo al doctor Orlando Trejos Somarriba.
Con el ingreso a la Corte Suprema de los cuatro nuevos magistrados propuestos por doña Violeta, y bajo la presidencia del doctor Trejos Somarriba, en la cúpula del poder judicial se alcanzó el equilibrio necesario para profesionalizar la justicia y que fuera soporte jurídico del frágil y complejo proceso de la transición democrática.
El doctor Orlando Trejos Somarriba y los demás magistrados demócratas que ingresaron a la Corte con el cambio de gobierno de 1990, no ocuparon los cargos para servir a la presidenta, ni a la UNO, ni a nadie en particular. Los ejercieron para impartir justicia de manera independiente como debe ser en una verdadera democracia.
Con su preclara inteligencia jurídica y su firme concepción democrática, el doctor Trejos Somarriba —uno de los grandes de la transición democrática que ahora se ha ido— condujo el poder judicial de Nicaragua hacia su independencia y su dignificación, virtudes que ahora se han perdido por la corrupción y la traición partidista.