La conmemoración en Nicaragua del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, ha dejado inquietantes secuelas.
De entrada, la relación del régimen autoritario de Daniel Ortega con los Estados Unidos (EE.UU.) se ha tensado más, debido a que la embajadora estadounidense en Managua, señora Laura Dogu, entregó a la doctora Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje.
La doctora Núñez merece esa distinción, por su abnegado y valiente trabajo en defensa de los derechos humanos de los nicaragüenses. Premios como este honran a Nicaragua y si el régimen orteguista ha reaccionado con mezquina brusquedad al reconocimiento que se ha hecho a la doctora Núñez, es porque reconoce ser violador empedernido de los derechos humanos.
Otra mujer nicaragüense de coraje en la defensa de los derechos humanos (en este caso de los nicaragüenses del Caribe y en particular de los indígenas), la doctora Lottie Cunningham, presidenta del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan), denunció que está recibiendo amenazas de muerte por la labor humanitaria que desempeña. Según la doctora Cunningham, personas que no dan sus nombres, pero se identifican como partidarias del régimen orteguista y del partido oficialista FSLN, le han enviado mensajes advirtiéndole que la matarán si sigue ayudando a los indígenas del Caribe en la defensa de sus tierras ancestrales y su derecho a la vida pacífica.
Los que amenazan de muerte a la doctora Cunningham pretenden justificarse diciendo que no solo están a favor de su gobierno y partido, sino también del representante del Vaticano en Nicaragua, monseñor Fortunatus Nwachukwu. Se refieren a que la doctora Cunningham opinó que el nuncio Nwachukwu desconoce la realidad del Caribe nicaragüense, al aconsejar a los indígenas agredidos por los colonos invasores de sus territorios, que deben aceptarlos y convivir pacíficamente con ellos.
Ambos casos, el de la doctora Cunningham y el de la doctora Vilma Núñez —quien por recibir el Premio a las Mujeres de Coraje ha sido difamada por funcionarias del régimen que la acusan de ser “una persona cuyas diatribas, insultos y prácticas han ofendido reiteradamente al pueblo y al Gobierno de Nicaragua”, o sea a Daniel Ortega—, han causado mucha preocupación nacional e internacional. Es que cuando en los regímenes autoritarios se lanzan amenazas y acusaciones de ese tipo contra defensores de los derechos humanos y luchadores por las libertades civiles, casi siempre son seguidas por atentados contra la vida o atropellos de cualquier tipo a las personas amenazadas y denigradas.
Esperamos que nada de eso les ocurra a las corajudas defensoras de los derechos humanos, Vilma Núñez y Lottie Cunningham. Sería una locura del poder, pero de todas maneras la sociedad nicaragüense y la comunidad internacional deben estar atentas a la protección de estas admirables mujeres de coraje.