Violeta Granera Padilla

Victoria pírrica de Ortega

El Informe conjunto de OEA/Gobierno no debe desanimarnos, todo lo contrario. Refuerza una ruta de definiciones internas claras y de compromisos más fuertes.

Siempre hemos hablado de tres conceptos que creo debemos tener presentes los que trabajamos por la democracia de Nicaragua:

1. Es una lucha de persistencia y coherencia. Nunca son esfuerzos lineales ni fáciles. El Informe no expresa claramente lo que piensa y sufre la mayoría del pueblo nicaragüense. Está escrito en un lenguaje diplomático que normalmente supedita la realidad a las “relaciones diplomáticas”, lo que lo hace más una carta de intenciones generales y ambiguas que refleja principalmente la intención de Ortega de ganar tiempo frente a la nueva administración de USA.

Opino que puede generar más problemas que soluciones. O hacer más difícil la solución. Porque permite hacerle creer a Ortega en una victoria que, por decir lo menos, es absolutamente pírrica. Y llevarlo así a incrementar su ejercicio autoritario del poder. Al mismo tiempo, un plazo de tres años para ver resultados es una tentación grande para la famosa frase de las dictaduras: “firmar me harás, cumplir jamás”.

Creo que la OEA pudo explotar mejor el compromiso del Estado de Nicaragua con la Carta Democrática Interamericana. Haber aceptado hablar de “perfeccionamiento o profundización” de la democracia, frente a una realidad de desmantelamiento progresivo y colapso de la institucionalidad, nos parece excesiva e innecesaria concesión. Y no esconde la imperiosa necesidad una refundación del sistema democrático.

Pero no nos desvía del camino. Habrá que seguir trabajando con persistencia y coherencia. Es decir, por la meta común de restaurar la democracia y atendiendo los derechos que nos asisten, sin olvidar que la mayor urgencia es proteger a los sectores en condiciones de mayor vulnerabilidad frente al régimen.

2. Nicaragua es de los nicaragüenses. Recuerdo que en varios programas televisivos antes del Informe, pedí disculpas por parecer petulante al decir lo que creo y sostengo: ni el señor Almagro ni la OEA son los dueños de Nicaragua. Los somos todos los nicaragüenses sin exclusión. Y por la tanto, nos toca hacer la tarea. Me hubiera gustado que el Informe abriera la posibilidad de un diálogo amplio para definir los temas y los tiempos. Por el contrario, restringe esto a un trabajo entre OEA y un gobierno que al menos y como mínimo, para el 70 por ciento de nosotros, no tiene ni legalidad ni legitimidad porque no hubo elecciones, no lo votamos y resultó de una enorme farsa que rechazamos.

El Informe habla de la posibilidad, “en caso de que sea necesario” de consultas. Ortega ha desperdiciado la oportunidad de contar con apoyo de la OEA para restaurar el derecho a la participación ciudadana en la definición de las políticas públicas. Que es imprescindible para resolver, de manera cívica y con menores costos para el país, este grave problema institucional. Creo que la OEA debe haber encontrado un muro que solo se hubiera podido franquear desde una posición un poco menos diplomática. Y en mi opinión, asume una responsabilidad que nos compete a los nicaragüenses a través de un diálogo nacional serio.

3. Este es un régimen dictatorial controlado por la familia Ortega Murillo. No veo ningún indicador político que diga lo contrario. Si usted opina lo mismo, la estrategia de cambio debe ajustarse a esta realidad. Y como mínimo, debe ser: a). Incluyente, incorporando a todos los que quieren luchar por Nicaragua, sin ninguna exclusión. b). Multidimensional, con líneas de trabajo en varios niveles y con tiempos definidos; c). Integral, conectada con las preocupaciones de la gente, y asumiendo que los Derechos Humanos (DD. HH.) son interdependientes. Es decir, que derechos políticos violados afectan derechos sociales y económicos. Para ver esta conectividad basta observar las consecuencias de un modelo político y económico excluyente que ha ido de la mano. d). Realista, es decir, tomando en cuenta la realidad y proponerse lo necesario para cambiarla, en lo que violenta nuestros derechos humanos. e). Cívica, sin caer en la tentación de recurrir a la violencia contra la violencia. Un camino difícil, pero el único para lograr el objetivo estratégico de largo plazo más importante, que a mi juicio es cambiar la cultura política en Nicaragua.

 La autora es Coordinadora del Frente Amplio por la Democracia (FAD).

COMENTARIOS

  1. Ciudadano
    Hace 10 años

    Realmente el mejor camino para la violencia es cuando las sociedades terminan sometidas a la negación permanente. Como hizo el somocismo, con su sistema omnipresente, entre los zancudos, los orejas la guardia y las fuerzas de choque al mando de la Nicolasa Sevilla. Es increíble que cada vez nos vamos por esa ruta. Y que Ortega al igual que Somoza piense que es adorado por el pueblo. Ortega de forma absoluta esta implementando todos los vicios del somocismo. El es un nuevo realese de ese sistema, que muchos en nuestra niñez pensamos que era indestructible. Lo que el hace hoy, robarse las elecciones, comprar conciencias y olvidarse de la institucionalidad. Solamente nos acerca a la generación de un tipo de nicaragüense que al ver que nada se puede hacer contra Ortega, y su familia solo queda como alternativa la organizacion donde sus miembros estan dispuestos a morir a como lo fue el FSLN en otro tiempo. Estamos lamentablemente en el circulo de la historia, volver a lo msimo. Y Ortega es hoy la nueva versión de Somoza, implementando un somocismo sin Somoza

    1. miguel garcia
      Hace 10 años

      Si la » OEA «, con apoyoy reconocimiento internacional es impotente e ineficaz, no pudo ni podra lograr un cambio productive para «el Cambio » con muchisima menos chance tiene el pueblo Nicaraguense…El unico lenguaje que los Sandinistas entienden es la fuerza bruta …entiendanlo de una vez por todas.. No gasten su energia, tiempo pensando que civicamente Ortega entregara el poder ..! A veces pienso que todas esas personas que hablan de » lucha civica. pacifica » son para adormecer al pueblo que si, quiere; un cambio de verdad . Ortega debe de burlarse de todas estas personas que suenan un sueno sin sonar..!

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