Hoy muchos de nosotros estamos inmensamente felices porque conmemoramos el día en que nació Jesucristo. Es el cumpleaños de nuestro Señor y nos felicitamos deseándonos “feliz Navidad”. Ha nacido el Redentor, nuestro Salvador y es día de regalarnos y de hacer felices especialmente a los niños. Es día de celebración familiar, es día del amor, de celebrar al que vino a nosotros y murió por nosotros. Sin embargo, lamentablemente muchas veces celebramos la Navidad sin saber su verdadero significado. Tratar de explicarlo a ustedes mis lectores, es mi humilde regalito de Navidad.
Estamos en una de las épocas más emocionante de la cristiandad, pero últimamente las fiestas navideñas han tomado un significado más comercial y menos religioso.
En Nicaragua esta fiesta es motivo de encuentros familiares, abundan las risas, abrazos, buenos deseos, el ambiente de fiesta en las calles iluminadas ayudan al entorno, no faltan los tradicionales villancicos, el pavo o la gallina rellena y los nacatamales humeantes, se arman los nacimientos y se decora el árbol de Navidad.
Nuestras fiestas comienzan a principios del mes de noviembre en que vienen del exterior nuestros parientes más cercanos para encontrarse con familiares y amigos.
El árbol de Navidad es un símbolo de uso universal, decorado con luces multicolores y considerado uno de los símbolos más hermosos y conocido de la Navidad, al igual que el pesebre que reproduce el nacimiento del niño Jesús, forman parte de los tradicionales adornos en muchos hogares nicaragüenses.
Además se complementa con el ron, ponche, manzanas, uvas, peras, caramelos y postres. En mi niñez nos regalaban además turrones españoles y dátiles del Oriente. En cuando a la entrega de regalos o juguetes a los niños, la tradición en Nicaragua está dividida, muchas personas los entregan la noche del 24 o al amanecer del 25, y les dicen a los niños que es el propio Jesús el que se los lleva. Pero como en muchos hogares pobres esta mentira piadosa genera resentimiento a Dios por su “discriminación” favoreciendo más a los niños ricos, han eliminado esta costumbre.
El día 28 de diciembre se celebra el Día de los Santos Inocentes, bromeando a los conocidos.
Según algunas leyendas, la celebración de Navidad surgió para contrarrestar las fiestas paganas que se celebraban en el mes de diciembre. El 25 era sagrado no solo para los romanos, sino también para el pérsico cuya religión de “Mithraism” era uno de los rivales principales del cristianismo de aquella época.
La Iglesia sin embargo, quería cambiar los rituales de las fiestas dedicadas al Dios Saturno y los transfirió a la celebración de una Navidad cristiana. Es difícil precisar cuándo comenzó a celebrarse la Navidad tal cual la conocemos, pero lo cierto es que las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando provienen de muchos países.
Este tiempo es propicio para que los cristianos por medio del Adviento nos preparemos para recibir a Cristo, “luz del mundo” (Jn. 8, 12) en nuestros corazones, rectificando nuestras vidas y renovando el compromiso de seguirlo, aunque lamentablemente para muchas personas la Navidad es únicamente un estado de ánimo; pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.
En este sentido exhortamos a todas las familias a que hagan de cada adorno, pieza musical y celebración navideña, un motivo para crear un ambiente de paz y amor que nos encamine a un encuentro personal con Dios por medio de Jesús.
EL AUTOR ES MIEMBRO DEL CONSEJO DE COORDINADORES DE LA CIUDAD DE DIOS.
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