Bryan Pérez fue como una piedra dentro de los botines de Alexander Espinoza. Le impidió caminar a gusto sobre el trayecto de un combate pedregoso, de respiración agitada, turbulento, en el que debió soportar más de la cuenta, sintiendo en cada puño enemigo la amenaza latente de ser derribado o noqueado.
Hasta que el réferi de turno Horlam Altamirano detuvo el combate en el séptimo round, por las reiteradas ocasiones en las que Pérez botó el protector bucal, Espinoza estaba arriba en las tarjetas, pero era una ventaja nada confortable, como debiera ser para él, alguien que está catalogado como el mejor 118 libras del país.
Pérez hizo un combate digno y la revancha es necesaria. Tal opción debiera ser considerada también para Robin Zamora, quien dibujó sobre el papel una pelea rabiosa en marzo, la que terminó con un fallo a su favor, frente al sentimiento de inconformidad del público.
Pérez y Espinoza fue el mejor combate de la velada de cierre de año de la promotora Búfalo Boxing, celebrada la noche del sábado en el Puerto Salvador Allende, en Managua. En el choque principal, el mexicano Aramis Solís abandonó en el tercer asalto el combate que perdía frente a Ramiro Blanco, quien se fue a casa con la tranquilidad de haberse rencontrado con la victoria, luego de haber perdido su invicto en China ante el local Can Xu en septiembre.