En la actualidad vemos con mucha frecuencia a hijos sin padres por la irresponsabilidad con la que las relaciones sexuales se están manejando.
Muchos jóvenes piensan que es suficiente cumplir con la mayoría de edad para tener el “derecho” a tener relaciones sexuales. Sin embargo esto no es así, se necesita mucho más que eso. Solo cuando somos adultos podemos decir que podemos hacer lo que queramos, porque estaremos conscientes de que por cada acción que hagamos debemos asumir las consecuencias.
Un adulto es una persona que ha alcanzado la independencia económica, social y emocional, de lo contrario aún no lo somos. Los padres jugamos un papel fundamental en la educación de nuestros hijos. Con nuestras hijas comúnmente hablamos del miedo de un embarazo no deseado, pero si son varones, únicamente le decimos que se protejan por alguna enfermedad, y nunca se habla de la importancia de esperar lo más que se pueda para iniciar las relaciones sexuales.
Recordemos que por cada hijo que tenemos con la mentalidad de sexo libre, también hay una hija de otras personas que se exponen tanto a enfermedades venéreas como a embarazos no deseados y por ende a un hijo sin padre, esto también nos lleva a vacíos emocionales y experiencias traumáticas de abandono.
Podemos decir que hay un sinnúmero de casos por los que muchos hijos no conocen sus orígenes:
1. Adolescentes jugando a ser adultos.
2. Falta de información adecuada por los padres a los hijos.
3. Modelos a seguir, o patrones repetitivos de parte de los padre, abuelos, etc.
4. Infidelidad en la relación de pareja (si es la mujer que queda embarazada no le dice a su esposo que está esperando un hijo de otro hombre, y si es el hombre el que embaraza a otra mujer, tampoco lo dice a la esposa y prefiere negar al hijo).
5. La mujer que no sabe que está embarazada de una relación anterior e inicia una nueva relación con otra pareja inmediatamente y después no sabe cómo decirlo.
Los hijos que no conocen su origen pueden sufrir de lo siguiente: ansiedad, baja autoestima, problemas con la autoridad, conductas autodestructivas, problemas para establecer relaciones de pareja, promiscuidad, depresión y por último repiten el patrón de abandono a sus hijos.
Los padres que están viviendo esta situación deben tomar en cuenta lo siguiente:
1. No tienen derecho de lastimar el desarrollo emocional de sus hijos y si alguien debe de asumir la responsabilidad del dolor que producen las malas decisiones, debe de ser el adulto, no el hijo.
2. Todo niño tiene el derecho de conocer la verdad de su origen.
3. El derecho a conocer a su familia de sangre, no es solo un derecho del hijo, sino también del padre, así como asumir la responsabilidad del desarrollo del hijo.
4. Si existe una duda con respecto a la paternidad de un niño, es mejor aceptar que es su hijo y no rechazarlo, porque en el momento en el que se pueda comprobar es mejor haberle dado amor, protección y cuidados a un hijo que no es suyo, que haberle negado a su propio hijo un amor al que todo ser humano tiene derecho.
5. Mientras más temprano el niño sepa su origen, será mejor. El niño entre más pequeño, más fácil es de adaptarse y aceptar su realidad, el vivir una mentira por mucho tiempo solo puede traer dolor.
6. No existe ningún otro método ciento por ciento seguro más que la abstinencia.