El campeón asustado, ¡créanlo! El Real Madrid estuvo al borde del abismo contra el Kashima Antlers en la final del Mundial de Clubes en Japón. Parecía que el tiempo había distorsionado las expectativas del partido.
Lo que se pensó que sería una goleada y supremacía blanca, terminó siendo la heroica batalla nipona. Las alarmas sonaron cuando en el segundo tiempo el Kashima estaba encima 2-1 en el marcador y tejiendo oportunidades de peligro, pero como sucede en los conjuntos poco experimentados fallaron al cometer una falta en el área a Lucas Vásquez, y luego en tiempo extra mató Cristiano Ronaldo, liquidando las acciones 4-2, pero con los pelos de puntas.
La final tuvo el sello goleador de Ronaldo al marcar tres goles y consagrarse como el mejor del partido. Una semana de fantasía del portugués, Balón de Oro, Mundial de Clubes y protagonista del último espectáculo del año. Otro que estuvo a la altura de las exigencias fue el francés Karim Benzema, quien empezó la cuenta registradora al rematar el disparo de Luka Modric al minuto 8, no obstante, más allá de los goles, Benzema tuvo la capacidad de creación, estuvo dentro del juego como un arquitecto ofensivo con dos guardaespaldas magistrales como Modric y Kroos.
Hazaña nipona
La paciencia del Kashima rindió sus frutos. No desesperarse ni desorganizarse con un gol en contra fue la clave. Jugaron organizados, más allá de habilidades desmedidas, lo que presentaron fueron valores ilimitados, cargados de corajes y espíritu de lucha. El equipo nipón vivió su pico más alto con los dos goles de Shibasaki (44’ y 52’), los cuales dejaron pálido al mundo del fútbol. Un conjunto que su mayor logro era ser campeón de Japón estaba alcanzando una hazaña. Iniciaron eliminando al campeón de Oceanía, luego al de África y al de Suramérica, sin embargo a veces lo épico tiene sus murallas y en esta ocasión se llamaba Real Madrid.
“Fue un partido de mucho sufrimiento”, dijo en rueda de prensa Ronaldo, graficando lo complejo que llegó a convertirse el duelo, necesitando del tiempo extra para asfixiar a los japoneses. El deporte una vez más derrota a la teoría, la bondad que se creyó que tendría el Kashima y que invitaría a pedir cualquier deseo en el campo no ocurrió, por momentos hubo un infierno, y a pesar que el campeón fue el esperado, el susto no era parte de ello.
Numeral
37 partidos sin perder tiene el Real Madrid de Zidane y se coloca a dos del récord de Luis Enrique del Barcelona.