Un día recién pasado, atendiendo a un paciente, hablamos de la importancia de establecer límites para conseguir un estilo de vida saludable y pensé en compartir este tema con ustedes.
Un límite es una línea real o imaginaria que señala el fin o término de algo, indica un punto que no debe o no puede sobrepasarse. Puede establecerse límite en cantidad o en espacio. Solemos establecer límite de gasto en dinero. De igual forma podemos establecer límites para mantenernos saludables.
Por supuesto que el primer paso es reconocer las consecuencias de las acciones no saludables y establecer comparación de los límites saludables con los no saludables.
Comer y beber en exceso trae como consecuencias malestares gastrointestinales, sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, alteraciones en la estructura ósea, en el sistema vascular, problemas psicosociales, afectación negativa de la autoestima, ansiedad, depresión entre otras.
La falta de actividad física, el sedentarismo, la falta de control del estrés y la falta de sueño apropiado también son partícipes de las consecuencias mencionadas anteriormente.
Una vez que ha adquirido conciencia de la importancia que tiene para usted el cuidado de la salud puede dar el segundo paso, establecer límites en sus hábitos de vida: en alimentación, horario de sueño, horas de descanso y de diversión.

Todos estos eventos están íntimamente relacionados, establecer y respetar horario de sueño ayuda a ordenar e iniciar mejor su día.
La persona que se desvela, sea por trabajo, diversión o porque padece de insomnio, tiene mayor riesgo de no comer saludable.
Se expone a comer de noche, a mayor consumo de café o bebidas estimulantes durante el día, a ingesta de chips, galletas y otros alimentos que el cuerpo demanda tratando de reponer la energía que no consiguió durmiendo.
Otra consecuencia del desvelo puede ser desorden en las horas de comidas, quizás no desayuna por levantarse tarde o porque se siente satisfecho con todo lo que comió durante la noche o la madrugada.
Está ampliamente demostrado, por estudios científicos, la relación entre alimentación y sueño. Lo que comemos también puede ayudarnos a conciliar o perder el sueño.
La práctica de actividad física también se ve afectada negativamente en la persona que no duerme suficiente, puesto que le falta energía, su rendimiento físico disminuye y se le dificulta cumplir con horarios, sobre todo matutino.
En cuanto a poner límites en comidas y bebidas es fácil relacionarlo con el establecimiento de determinadas cantidades, pero también se puede poner límites en la frecuencia de consumo y en las combinaciones de alimentos.
Considero muy oportuno abordar este tema en la temporada de diciembre, un mes que nos expone al riesgo de excedernos tanto en alimentación como en desvelos. Podemos disfrutar sin caer en los excesos que traen consecuencias serias para la salud física y emocional.
Piense en la oportunidad de comenzar a entrenarse en el establecimiento de sus “límites saludables” desde este mes de diciembre, no espere el mes de enero 2017 para comenzar a cuidarse.