Los cadáveres de la familia mayangna asesinada el domingo 27 de noviembre pasado, en la comunidad de Alamikamba, del Caribe Norte, permanecieron tirados más de dos días en su choza porque su familia se enteró de la noticia el lunes y la Policía llegó al lugar hasta el martes por la noche.
Francisco Bendles Flores, Benicia Dixon (embarazada) y su hijo de once años fueron asesinados el domingo.
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La familia de las víctimas se enteró de la tragedia la noche del lunes a través de una llamada y avisó a la Policía de Alamikamba alrededor de las 7:00 de la noche y hasta el martes por la noche se presentaron en la escena del crimen en la comarca Llano Sucio.

Familiares acusan de negligencia a la Policía. “No hicieron nada cuando denunciamos amenazas de colonos por la propiedad, no investigan, no nos dan información”, señaló Flores Artola.
Para llegar al rancho de los asesinados desde el puesto policial de Alamikamba, se recorre una ruta de media hora en vehículo desde Alamikamba hasta La Palmera, y desde ahí tres horas caminando por veredas hasta Llano Sucio.
“Cuando me avisaron que ellos estaban muertos yo llamé al comisionado de Alamikamba, eran las 7:00 de la noche del lunes. Les pedí que nos apoyaran con la fuerza y él me dijo: ‘¿Verdad que usted tiene una sola vida? Su vida vale mucho, igual que la vida de los policías. Yo a esta hora no los puedo mandar ahí’”, relató Medarda Flores Artola, familiar de los indígenas mayangnas asesinados, quien sostiene que el hecho está relacionado con conflictos territoriales.
Según Flores Artola, el oficial además le dijo que si ella quería podía ir a recoger los cadáveres por su cuenta, dado que era una zona peligrosa y de difícil acceso. “Yo les dije que yo no podía hacer eso, que ellos eran la autoridad para eso y me dijo que al día siguiente lo harían”. El martes por la noche, un grupo de policías y soldados del Ejército llegaron al lugar para hacer el levantamiento de la escena. La familia ya había llegado antes a velar a sus muertos. Los cuerpos estaban en descomposición.

CONFLICTO POR TIERRAS
Según declaraciones de familiares, la finca en la que habitaban las víctimas habría sido vendida a terceros por líderes de la comunidad que entregan avales para la compra-venta de territorios indígenas.
“Los líderes sandinistas han creado estos conflictos vendiendo nuestras tierras, por eso hay muerte aquí. Hay abuso, hay violencia e impunidad”, señaló Flores Artola, quien acompañó a Jacoba Flores, madre de Francisco, en la marcha que se desarrolló ayer en Managua en contexto del Día Internacional de los Derechos Humanos, donde exigieron justicia para los asesinatos de indígenas.
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