BYRON JEREZ
Si por un instante le diéramos algún grado de veracidad a los datos que alegremente ha anunciado el Consejo Supremo Electoral, tendríamos que concluir que ahí, ante la urna solitaria, unos 34 mil simpatizantes del Frente Sandinista en Managua enloquecieron y votaron para presidente por Daniel Ortega y para diputado por… ¡Byron Jerez! Los votos que hicieron diputado a Byron Jerez salieron del caudal del Frente Sandinista. Pero tranquilos, no creo que nadie haya enloquecido porque todos sabemos que Byron Jerez fue electo diputado de la misma forma y por la misma mano que lo liberó de todos los cargos cuando sobre él pesaban graves acusaciones de corrupción que lo tenían en la cárcel. No tengo que decirles quién es Byron Jerez, ustedes saben quién es él.
METAMORFOSIS
¿Se acuerdan cómo comienza Metamorfosis, de Kafka? «Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto». Byron Jerez es el diputado orteguista número 73 y es parte del proceso de metamorfosis que va sufriendo el sandinismo que está en el poder, al igual que Wilfredo Navarro, José Antonio Alvarado, Roberto Rivas y otros más que calzan como «mugre en uña» en el modelo que impulsa Daniel Ortega. «Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos. «¿Qué me ha ocurrido?», pensó». Conozco a muchos sandinistas que se están haciendo en estos momentos la misma pregunta que Gregorio Samsa.
VASELINA
Nicaragua necesita con urgencia resolver el asunto electoral. Debería ser el primer tema de todo. Cualquier otro camino solo nos lleva para atrás, a la barbarie. Esto no debe ser un asunto de partidos, ideologías o personas. Ni de bueno o malos. Es recuperar el poder de los ciudadanos. El problema no es que me guste o me disguste que personas como Daniel Ortega o Byron Jerez resulten electos. Si eso quiere la mayoría, pues me tocará aceptarlo. El problema es que por ahora no hay forma de saber si eso es lo que quieren los ciudadanos de este país, porque no se cuentan los votos, y es evidente que en el caso del señor Byron Jerez fue metido con vaselina como diputado a la Asamblea Nacional con no sé qué propósito. Con la diputación de Jerez el sistema electoral tocó fondo. No da para más. Es una vergüenza.
SAPO A TRAGAR
Quienes en los fraudes pasados decían que había que seguir adelante porque «la economía es primero» son los mismos que ahora dicen que Byron Jerez es un sapo que hay que tragar y que «por el bien de Nicaragua» hay que aceptar los resultados de estas elecciones y esperar las próximas. Tal vez se componen.
GENTE LIBRE
Conozco mucha gente que pudiendo estar mejor ha preferido decir lo que piensa y estar mal o peor. Gente que si no está de acuerdo lo demuestra y hace algo para cambiarlo, aunque parezca imposible y aunque ello le traiga desventajas a su vida. Gente inteligente que está desempleada y le hubiese bastado alinearse al grupo de poder para ocupar buenos cargos o hacer buenos negocios. Gente, para poner un ejemplo, como doña Francisca que pudiendo llevar su vida tranquila, aceptando la Nicaragua que le imponen, prefiere luchar por la Nicaragua en la que cree. Gente que prefiere la dificultad de ser libre a la comodidad del esclavo.
APAÑADORES
También conozco otro tipo de gente. Daniel Ortega está donde está y lleva a Nicaragua donde la lleva porque desde el comienzo ha contado con un buen grupo de apañadores que siempre han puesto su bienestar personal por encima de los principios que deben regirnos como nación. Gente que se disfraza de salvadora de la patria. Es la gente que habla de que la economía es primero y de una patria con respeto a leyes, a los ciudadanos y con elecciones libres, como la que quiere doña Francisca, con la diferencia que mientras doña Francisca y otros hacen algo por esa patria y pagan las consecuencias por ello, los apañadores sacan beneficios mientras enseban el mecate con que la ahorcan.