Roberto Samcam

Los verdaderos responsables de la Ley “Nica Act”

En los últimos días, todos los voceros oficiales y oficiosos del Gobierno se han dado a la tarea de coincidir, sin que esto resulte para nada extraño, en que el único responsable de la aprobación de la Ley “Nica Act” es el MRS, quien con su inmenso y hasta hace poco desconocido poder de lobby, que ni siquiera lo tienen las multimillonarias industrias farmacéuticas, energéticas o agrícolas norteamericanas, ha convencido al Congreso, convencerán al Senado norteamericano y lograrán que el presidente Obama estampe su firma, a fin de dejar en vigencia la ley antes de entregar la banda presidencial a su probable sucesora, la actual candidata demócrata Hillary Clinton.

Tenía razón Albert Einstein cuando decía que de lo único infinito que estaba convencido era de la estupidez humana. Pretender hacer creer a la población nicaragüense de que no es el comandante Ortega el único culpable de la “Nica Act” es sencillamente hacer honor a las palabras de Einstein. Es Ortega, quien con todas sus actuaciones y arbitrariedades ha logrado lo que tanto ansiaba. Sin embargo es necesario analizar esto último, pues todo está relacionado con intereses y objetivos, pero además, con su inveterada costumbre de ceder en lo menos para alcanzar lo más. Toda una estrategia de juegos de poder para obtener lo que al final quiere, simulando ceder en lo que los otros desean y que para él son cosas irrelevantes.

Como hemos explicado en otras ocasiones, el objetivo principal del comandante es la reelección presidencial por tercera vez consecutiva, para poder legitimar el capital acumulado en todos estos años, que de acuerdo con Enrique Sáenz, coautor del libro El Régimen de Ortega cifra los 4.5 miles de millones de dólares. Hacerlo fuera del poder es impensable. Ahora bien, ¿Cómo hacerlo?
El primer paso ha sido efectuar una serie de medidas que irriten a la comunidad internacional, con el objetivo de poder abrir un espacio de negociación a lo externo, para supuestamente evitar que realice acciones peores, habida cuenta del conocimiento que tiene Ortega de la sensibilidad de los gobiernos de Europa y los Estados Unidos en estas cosas. Un chantaje en toda ley. De ahí las expulsiones de ciudadanos norteamericanos y mexicanos, funcionarios de organismos internacionales y uno que otro latinoamericano y centroamericano.

El segundo paso es la profundización de las relaciones con los rusos, con el objetivo de provocar el malestar de los norteamericanos, que estarían sumamente preocupados por el incremento de la influencia rusa en Nicaragua. Otro chantaje en proceso.

El tercer paso ha sido el aprovechamiento del relajo creado para limpiar el camino a la “victoria electoral”, descabezando a un sector de la oposición, eliminando la observación electoral y pervirtiendo aún más el proceso electoral actual, que casi todos de manera acertada llaman un auténtico circo electoral. Esto fue lo más fácil, pues siempre existen esquiroles políticos que venden su conciencia por centavos.

Con todo este cuadro convenientemente rayado, ahora sí, luego del 10 de enero del 2017, a buscar una negociación con el nuevo gobierno de los Estados Unidos (EE. UU.), teniendo como barra a favor a todos los “dialogantes”, que al unísono gritarían que Nicaragua está en calma, que goza de paz absoluta, que el clima de negocios mejora cada día, que el comandante ha cambiado, que se ha comprometido a respetar las leyes que una a una violó hasta hace poco y que ellos, corporativizados, bancadas zancudas, sindicatos blancos, junto a una revitalizada Comisión de Verificación cardenalicia, serán los garantes de la larga lista de nuevas promesas que “lograrán arrancarle” al comandante para que, a partir de entonces, se haga un borrón y cuenta nueva por el bien de la nación.

El problema es que ya nadie les cree y con la posible llegada de Clinton a la Presidencia de los EE. UU. el próximo año, Ortega y sus comparsas tendrán que hilar fino por lo que se nos viene encima, pues a nivel nacional no bastará con echarle la culpa al MRS de la aplicación de la Ley por parte del gobierno norteamericano. Ha sido Ortega el único responsable de que dicha ley exista y será Ortega el único responsable de que esta se aplique.

 El autor es mayor del ejército retirado  

COMENTARIOS

  1. Ojo al tiro
    Hace 10 años

    Porqué al MRS y no a toda la asamblea ? es que la mayoría domina a la minoría , de igual manera esto pasa como en North Corea si no votas por lo que dice el unico candidato te declaras afuera de tu trabajo ; en otras palabras no se necesita asamblea nacional , en sentido figurado es un desperdicio para el gobierno.

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