En memoria de un gran nicaragüense

Hoy se cumplen los nueve días después del fallecimiento del eminente jurista, demócrata  y político conservador, doctor Roberto Argüello Hurtado. Con ese motivo,  la familia Argüello Leiva ofrecerá una misa en  la Capilla de la Universidad Centroamericana (UCA),  a las seis de la tarde.

El doctor Argüello Hurtado fue un gran nicaragüense. En los años sesenta del siglo pasado fue diputado de la oposición por el Partido Conservador de Nicaragua. En los primeros años de la revolución sandinista fue presidente de la Corte Suprema de Justicia,  en la cual actuó de manera irreprochable como el profesional del derecho, abogado de la justicia  y militante de la democracia que siempre fue.

El doctor Argüello Hurtado dejó el servicio judicial para ocupar el cargo de embajador de Nicaragua en Francia, que igualmente desempeñó con ejemplar honestidad y eficiencia, actuando como representante de la nación, no de un gobierno determinado y menos de un partido.

Al doctor Roberto Argüello Hurtado lo unió con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA, una  gran amistad personal  y una estrecha afinidad política, democrática y republicana.

Cabe recordar —a propósito de que ahora se está  denunciando  una  farsa electoral con la que se sustituye  las elecciones justas y limpias a las que tienen derecho los nicaragüenses— que el doctor Argüello Hurtado acompañó a los 27 ciudadanos que en 1974, durante la dictadura somocista, proclamaron que no había por quién votar y llamaron a la abstención en los comicios espurios del 1 de septiembre de ese año, cuando se reeligió el dictador de aquella época, Anastasio Somoza Debayle. El doctor Argüello Hurtado no era  miembro de los 27, pero apoyó como representante legal al doctor Chamorro Cardenal y otros 8 miembros de aquel grupo, cuando en nombre  de las 9 organizaciones políticas y sindicales que representaban impugnaron ante el Tribunal Supremo Electoral la candidatura a la reelección  del general Somoza Debayle.

La acción política y legal  más importante del doctor Argüello Hurtado, en su entrañable relación con el doctor Chamorro Cardenal, fue seguramente defenderlo cuando el régimen somocista lo acusó en  el caso de la campesina Amada Pineda versus el sargento José Soto, de la Guardia Nacional.

Amada Pineda denunció públicamente la violación sexual que sufrió en su rancho de las montañas de Matagalpa,  por parte de los miembros de una patrulla militar que encabezaba el sargento Soto. La denuncia fue publicada en LA PRENSA y el doctor Chamorro Cardenal  reclamó  justicia para  la campesina ultrajada. Por ese motivo  ambos  fueron acusados por el régimen  en un juzgado de Managua,  donde el doctor Argüello Hurtado los defendió de manera brillante, logrando su absolución; la cual  fue posible   también por  la integridad  del juez que llevó el histórico caso, otro eminente y honesto jurista  como era y es (porque aún  vive) el doctor Guillermo Vargas Sandino

El doctor Roberto Argüello Hurtado descansa en paz, pero  la bandera de su sueño y su  lucha para que el derecho y la justicia resplandezcan en Nicaragua, flamea y no dejará de ondear hasta que este país vuelva a ser  una República.

Editorial
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