Un huracán en Nicaragua hoy podría causar serios daños, no solo económicos sino también ambientales, como daños en la cobertura boscosa, en los humedales costeros y en el suelo.
Víctor Campos, director de Centro Humboldt, explicó que los huracanes más recientes como el Félix, ocurrido en 2007, causaron serios daños en el bosque del Caribe.
“Cuando la velocidad de los vientos son muy altas, como categoría tres o cuatro, eso prácticamente golpea o arranca árboles de cuajo, pero también toda la parte de hojas y lo demás, lo quita y hay un impacto importante a las condiciones de bosque”, dijo Campos.
El bosque, según Campos, incluso ayuda a disminuir la intensidad del huracán, ya que al “chocar” el huracán con los árboles este pierde fuerza.
Otro aspecto que mencionó Campos es “la situación en las zonas marino-costeras, la zona de humedal, entonces hay oleajes fuertes y vientos, entra mucho sedimento a la zona costera y eso modifica los hábitats temporalmente de los humedales, que son las zonas por excelencia de reproducción de las especies marinas”. Otro fenómeno que se podría producir si ocurren intensas precipitaciones son los deslaves.
Campos explicó que un ejemplo de esto es lo que ocurrió durante el huracán Mitch en 1998, que si bien no entró directamente a Nicaragua, afectó más por la cantidad de lluvias que por los vientos que generó.
“Como no entró, se quedó estacionado en el golfo de Honduras, las mayores repercusiones fueron por inundaciones”, dijo Campos.
Expertos han sugerido que la ocurrencia de intensos huracanes podría estar antecedida por la presencia del fenómeno de El Niño, por ejemplo, en 1998, se presentó el fenómeno de El Niño y en octubre de ese mismo año, se produjo el huracán Mitch.
5
categorías existen para clasificar a los huracanes según la velocidad de los vientos. Nicaragua ha sido azotada por huracanes en todas las categorías existentes, siendo el más destructivo el Mitch de 1998.
Cambio climático alimenta huracanes
Si bien el cambio climático no ha mostrado ser un generador de más tormentas o ciclones tropicales, sí ha evidenciado que podría ser un causante de que los huracanes o tormentas que se han registrado tengan mayor intensidad y por tanto sean más peligrosos.
“Lo que está confirmado hasta ahora es que el cambio climático ha incrementado la intensidad de los huracanes, no la frecuencia. De lo que hay evidencia científica es que la intensidad de los huracanes ha sido incrementada la intensidad y no la frecuencia”, aseguró Víctor Campos, director de Centro Humboldt.