Cualquiera que juegue carambolas sabe lo que es el pas-pas. El objeto del juego es golpear las otras dos bolas con la propia. Generalmente la propia es blanca con un punto y las otras dos son enteras, blanca la 2 y roja la 3.
Se le pega a la segunda bola y se calcula la ruta a seguir para pegarle a la tercera. Si se logra se consigue una carambola. Parece sencillo, pero no es fácil. Con frecuencia se falla porque hay un elemento que no se toma en cuenta al planificar la carambola: el camino que sigue la segunda bola. Frecuentemente esa segunda bola pega en una banda y regresa a pegarle a nuestra bola, desviándola del camino hacia la tercera bola. Ese doble golpe se llama pas-pas y es onomatopéyico, casi puede oírse: ¡Pas pas!
Un gobierno autoritario puede llegar a controlar las iglesias, los partidos políticos, el sector privado, los medios de comunicación, las instituciones armadas, los consejos electorales, las instituciones del Estado, los sindicatos, el sistema judicial y en algunos casos hasta algunas instituciones internacionales. Cuando cree que lo tiene todo amarrado para gobernar a su antojo, aparece el “pas-pas”.
Tras las elecciones del 2006 se planificó la política exterior sin tomar en cuenta la Cooperación tradicional: 22 países y 6 bancos o programas regionales recibieron el primer golpe al cerrar el programa Sysong donde transparentemente se ponía en internet cada desembolso y cada gasto de cada cooperante.
Islandia fue el primero en desgranar la mazorca y cerró su Programa de Cooperación en Energía Geotérmica en la única embajada que tenían en América Latina, pocos meses después del cambio de gobierno. La reacción equivocada fue creer que no se necesitaba, porque la ayuda venezolana lo cubría sin el molesto requisito de la transparencia.
Tras el insulto a la embajadora Mosca, se retiraron los países nórdicos encabezados por Finlandia y seguidos por Suecia y Dinamarca que redujeron su apoyo, que si bien era condicionado, no tenía condiciones onerosas sino coincidentes con las metas nacionales de igualdad de la mujer y mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres, que en Nicaragua casi siempre son los campesinos. Se persistió en la reacción equivocada creyendo que con la ayuda venezolana no había necesidad de rendir cuentas.
Tras decirle “paisucho” al importante Reino de los Países Bajos, sede de la Corte de La Haya, era previsible y comprensible que otros miembros de la UE cortaran o recortaran la Cooperación. El mal cálculo continuó después con el hostigamiento al Sistema de las Naciones Unidas en Nicaragua, cuyo aporte básico era generalmente complementado con aportes extraordinarios de otras fuentes que en solidaridad con el PNUD se han secado.
El mal manejo de la economía venezolana cerró la “ayuda eterna” Estado-persona que ofrecía sin controles la cooperación venezolana. Quedan, solamente las Instituciones Financieras Internacionales como fuentes de Cooperación. Esa ayuda, aunque lo nieguen, está condicionada hacia sectores específicos y tiene condiciones previas a los desembolsos. Ante la ausencia de alternativas, aceptan el “trago amargo” de la condicionalidad.
El maltrato a los cooperantes, inspectores sanitarios que vienen a facilitar las exportaciones, estudiantes, miembros de iglesias y nacionales de algunos países tradicionalmente amigos de Nicaragua ha venido a rebalsar el vaso. El voto norteamericano en las IFIS, particularmente el BID, pero también el Banco Mundial y hasta cierto punto, el FMI es determinante para la aprobación de desembolsos. Ojo, porque la iniciativa Nica Act volverá el año próximo y probablemente será aprobada por ambas cámaras ya sin la amenaza del veto presidencial de Obama.
Siempre podía recurrirse al más cercano BCIE, pero tras enfrentarse innecesariamente a Costa Rica, desencontrarse con El Salvador asilando al expresidente y la supuesta negación del voto a la Celac por Guatemala, no debe sorprendernos que la acumulación de ofendidos cierre esa fuente. Y en ese caso como en los anteriores, no habrá nadie más a quien echarle la culpa que a la mala planificación del gobierno: ¡Pas-pas!
El autor fue gobernador por Nicaragua ante el BCIE y el BID.