Los préstamos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) al sector privado, el último de ellos descubierto de 12.6 millones de dólares para la construcción de un condominio de 14 pisos en el centro de Managua, preocupan a economistas y analistas financieros, que señalan que la institución está en déficit.
El economista Adolfo Acevedo monitorea con frecuencia las estadísticas del Seguro publicadas en el Banco Central de Nicaragua.
Este fin de semana Acevedo advirtió sobre la situación del INSS, al que el Fondo Monetario Internacional proyectó que se mantendría solvente hasta 2024.
“Cuando el período proyectado de solvencia del INSS se extiende, en el mejor de los casos, hasta 2022 o 2024, no se pueden estar haciendo colocaciones que incrementan todavía más los déficits y reducen todavía más dicho período de solvencia y menos aún colocaciones que se otorgan a plazos (15 años) que superan ampliamente el período previsto de solvencia de la entidad”, sostuvo Acevedo.
El especialista explica que si se sigue la tendencia del déficit en 2016, este año se experimentará el mayor de los últimos cuatro años.
Según Acevedo, el INSS tiene un déficit acumulado de enero a julio de 2016 que obedece ante todo a una inversión en “activos no financieros” por el orden de 17.6 millones de dólares, “que, según sabemos ahora, corresponden en gran parte a la colocación de préstamos a agentes privados para inversiones inmobiliarias”.
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Empresa recién creada
El jueves pasado una investigación de LA PRENSA reveló que el INSS prestó 12.6 millones de dólares a una sociedad anónima con tres meses de edad al momento de la aprobación del crédito: Desarrollos del Norte SA (Denorsa), la cual es presidida por el abogado Rafael Chamorro Fletes, quien sostuvo que es más fácil financiar el proyecto con el INSS que con la banca privada.
El crédito fue aprobado por el consejo directivo del Seguro en dos partidas: 4.2 millones de dólares el 6 de marzo de 2013 y 8.4 millones de dólares el 10 de noviembre de 2014, con los que se construiría el proyecto Edificio Norte, en el centro de Managua.
El INSS le dio al deudor un plazo general de 15 años, 18 meses de gracia en el pago del principal, un interés del siete por ciento anual. La última cuota se haría en 2030, es decir, seis años después de que el Seguro viva su peor momento.
Al conocer todos los datos del crédito de 12.6 millones de dólares, el analista José Dolores Gómez, expresó que “ningún banco sensato aprobaría un empréstito en esas condiciones” y calificó el proceso como antitécnico, pues desde el principio no se tuvo claro ni siquiera el monto total del crédito.
Contradicción
Gómez resaltó que existe una contradicción entre la forma de pago (mensual) y la oferta que hacen (al público) para vender los apartamentos.
“El pago mensual nos indica que el edificio no será vendido, pero lo tienen en venta. Al venderse se tiene que levantar la hipoteca parcialmente y del ingreso deberá enterarse al INSS para que levante la hipoteca. Su capacidad de pago es totalmente incierta si lo conservan, y si se vende, dependerá si tienen mercado”, dijo Gómez.
De acuerdo con el analista financiero, los antecedentes jurídicos de la empresa deudora son inadmisibles para un préstamo de esta envergadura.
“Por lo menos el dueño de la obra debió tener disponible un 20 por ciento del total de la inversión y tan solo disponían de una minucia. La red de personajes involucrados: accionistas originales, testaferros, traspaso de acciones, directivo del INSS involucrado, contratista con doble rol y un dueño de la obra, confesó en no tener respaldo económico para tal proyecto, nos indican que esta es una confabulación para hacer negocios sin arriesgar nada a cambio”, dijo Gómez.
El especialista dice que bien se pudo construir una ciudadela de por lo menos 500 viviendas de interés social con esos fondos.
Las campanas vienen sonando con gran estrépito. Ni el Cosep ni los sindicatos ni el Gobierno toma acciones correctivas. Se acercan nuevas reformas que castigarán a los asegurados”.
José Gómez, analista financiero.
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