Aprovechamos hoy este espacio para reproducir un editorial del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA, publicado el 14 de septiembre de 1963, ¡hace 53 años!, el cual conserva plenamente su vigencia.
Por su mensaje, este editorial de LA PRENSA de hace más de medio siglo pareciera haber sido escrito para hoy. Esto se explica por la vitalidad del pensamiento del doctor Chamorro Cardenal y porque la historia de Nicaragua es reiterativa e injusta, marcha épicamente entre guerras y revoluciones pero en los caminos quedan olvidados muchos nicaragüenses que dieron la vida por sus ideales y su amor a la patria.
Vale la pena, pues, recordar ahora el pensamiento del doctor Chamorro Cardenal expresado en el editorial titulado Los Días Patrios, que dice lo siguiente:
“Está bien que los niños agiten banderitas de Nicaragua durante los días patrios y recuerden a José Dolores Estrada.
“Está bien que en los salones presidenciales se condecore a las personas importantes del país, a quienes tienen méritos, y han dado algo a su Patria.
“Todo ello es bueno, y meritorio, pero hay algo más que hacer durante estos días. Algo muy simple, pero año con año se olvida.
“Es necesario ir al campo; a cualquier campo que sea, y dejar sobre la tierra una flor para los que han muerto en los llanos y en las montañas, y no tienen sobre su tumba, ni señal, ni flor, ni epitafio.
“Para todos aquellos que por una razón u otra dieron su vida por la Patria y no vacilaron en ir al sacrificio, esperando que con él iban a mejorar las condiciones de vida de sus compatriotas.
“Equivocados o no, murieron por Nicaragua, y si la semilla de su generosidad, no ha fructificado todavía, vendrá el tiempo en que germine y cubra nuestros horizontes.
“Tenemos que dejar esa flor en el campo, sin pasión, sin rencor, pero muy conscientes de que al hacerlos nos volvemos a comprometer con quienes cayeron, a recordar sus ideales, y a luchar para que algún día estos se pongan en práctica.
“Los sacrificados de ayer, son tan héroes como los héroes de anteayer. Son los hombres generosos que murieron por amor a su prójimo, para que este último fuera enteramente libre, y viviera una vida de entera dignidad.
“Es por ello, que la fiesta de San Jacinto, y la fiesta de la Independencia, aunque conmemorando sucesos ocurridos en el siglo (ante) pasado, son también la fiesta de quienes cayeron en este siglo (veinte), sacrificados por el ideal de una Nicaragua mejor y nueva.
“Junto al hombro de José Dolores Estrada, debemos de ubicar en nuestros sentimientos y nuestra imaginación, el hombro de cada nicaragüense muerto en la lucha por una Patria en donde se respete la libertad de los hombres, y se viva de acuerdo con los conceptos de la dignidad social, que pertenecen a nuestro tiempo.
“Dejemos pues una flor más sobre la tierra estos días, y continuemos esperando que las semillas del sacrificio germinen, y den su fruto para esta, y las próximas generaciones”.