Abstenerse y anular el voto

En su  obra  Enciclopedia de la Política, el expresidente  de Ecuador, profesor universitario de Derecho  y tratadista de la ciencia política, Rodrigo Borja, define claramente el abstencionismo electoral .

“El abstencionismo no se refiere a la ausencia del elector por motivos de enfermedad, defectos censales u otras razones ajenas a su voluntad”, dice el  enciclopedista Borja. “El abstencionismo electoral  es una actitud querida y premeditada (del ciudadano), que con su silencio o pasividad expresa una voluntad política de rechazo a los partidos, a los candidatos o al sistema mismo. El abstencionismo se presenta, por tanto, como un acto de desobediencia cívica o de protesta contra el orden político existente”.

Según este criterio  no es apropiado  contraponer la abstención con la anulación del voto. La abstención es un rechazo a la farsa electoral y la anulación del voto es la forma de abstenerse  de  quienes votan por   obligación, pero  anulan  el voto para  expresar su disidencia y protesta. Nos referimos a los  empleados públicos, que si no van a   votar pierden  el empleo y el  sustento de sus familias.

Sin embargo, quienes van a votar   cuando no hay una verdadera elección sin tener  la  obligación de hacerlo  porque no son empleados públicos, aunque vayan para   anular el  voto  sin quererlo ayudan   al régimen dictatorial que monta la farsa electoral, a aparentar que ha habido una  gran votación y por tanto los comicios son legítimos.

En realidad, de acuerdo con el principio señalado por Rodrigo Borja, de que la abstención es un acto de desobediencia cívica contra un sistema dictatorial,  la mejor manera de que los ciudadanos demuestren su repudio a la farsa electoral    es dejando que los centros de votación se vean vacíos  de votantes.

Así ocurrió en 1974, después de que 27 dirigentes  democráticos encabezados por Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Ramiro Sacasa Guerrero proclamaron que   no había   por quién votar, llamando de ese modo  a la abstención  en la farsa electoral montada por el dictador Anastasio Somoza Debayle para consumar su  reelección. El día de aquella farsa electoral   los centros de votación estuvieron vacíos.  Solo fueron a votar los  somocistas, los pocos seguidores del partido zancudo y los empleados públicos, estos para evitar las represalias.

Algo semejante volvió a   ocurrir el 4 de noviembre de 1984,  cuando   las primeras elecciones sandinistas  en las que  no se dejó participar a la verdadera oposición democrática.  Y eso mismo debería ocurrir ahora,  con la farsa electoral del   6 de noviembre.

Los  partidarios del Frente Sandinista y de los grupos políticos que lo acompañan en la pantomima electoral que está en curso, tienen derecho de votar y  nadie se los puede ni debe cuestionar. Como han dicho los obispos, cada ciudadano tiene la responsabilidad  de decidir de acuerdo con  lo que le dicte su conciencia.

Pero quienes tienen la convicción de que el 6 de noviembre no habrá elecciones sino una  farsa electoral, también tienen derecho de abstenerse. Y mostrar de esa manera   su repudio a la dictadura y su   aspiración  a que,  tan pronto como sea posible,  se pueda volver a votar en elecciones verdaderas, competitivas  y transparentes.

Editorial #EleccionesNi2016 Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. El Patriota
    Hace 10 años

    La empresa privada es la única que puede hacer cambiar las mentes, ofreciendo mejores oportunidades de trabajo y mejores salarios.

  2. El Patriota
    Hace 10 años

    Ok, estamos claros que estas personas que llaman a la abstención a quienes convencen son a los antisandinistas, y que me dicen de los sandinistas que son los que siempre han demostrado civismo, participando en las elecciones con sus votos.

  3. Jose
    Hace 10 años

    No
    veo muy sabia la medida descrita (Abstenerse y anular el voto), porque
    no contribuye a intentar obtener como resultado un cambio, ni
    disminuirá la pobreza, ni creará empleos, ni reducirá los precios de la
    canasta básica ni de la gasolina ni de la energía eléctrica, mas bien
    conlleva a un enfrentamiento, hasta cierto punto estéril. ¿No habrá ni
    se identifica una mejor opción para que la población agobiada por los
    flagelos mencionados, pueda resultar beneficiada?

  4. Jose
    Hace 10 años

    No veo muy sabia la desición descrita porque no contribuye a intentar obtener como resultado un cambio, ni disminuirá la pobreza, ni creará empleos, ni reducirá los precios de la canasta básica ni de la gasolina ni de la energía eléctrica, mas bien conlleva a un enfrentamiento o confrontamiento hasta cierto punto estéril.

  5. Carlos Romero Guerrero
    Hace 10 años

    En USA el abstencionismo es grande. Quiere decir que mucha gente en esa gran nación está en contra de el mejor sistema democrático y ejemplo en el mundo.

  6. Rigoberto LP
    Hace 10 años

    No deberia el regimen de Ortega obligar a los empleados publicos a votar y mucho menos exigirle «aval politico» para contratarlos.
    Esto es una ofensa a la dignadad y el derecho al trabajo.
    Pero igual que todos los nicaraguenses que no vamos a ir al circo electoral en rechazo a la farsa y al sistema corrupto.

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