Sandra Rodríguez, una mujer bondadosa de Nueva Guinea, dedica tiempo y recursos para ayudar a las personas enfermas por el alcohol.
Rodríguez mantuvo en su casa por cierto tiempo hasta una docena de personas alcohólicas que a veces se iban de la vivienda, pero ella los buscaba hasta con ayuda de la Policía para seguir ayudándolos.
“Yo he ayudado por mucho tiempo a sacar esta gente de los vicios, pero ellos no ponen de su parte, actualmente hay cinco personas en centros de rehabilitación”, dijo Rodríguez.
En lo que va de agosto de 2016 tres personas alcohólicas han fallecido en Nueva Guinea.
Rodríguez señala que en Nueva Guinea pueden existir unas 40 personas que deambulan en las calles pidiendo un córdoba para comprar licor.

Por su parte, el doctor Luis Umaña explica que la situación de estos enfermos alcohólicos es muy vulnerable, sobre todo porque estos además de ingerir licor también comen desechos en las calles y tienen relación estrecha con animales.
“Cuando la persona (como estos casos) tiene contacto con el perro, se le acorta la vida al ser humano. Hay otra cosa, ¿ves a ese señor que le dicen ‘El Rambo’ (alcohólico)? Ese señor come basura, hace sopa de hueso que encuentra en los basureros; ya sus defensas están adaptadas, pero esta gente no dura mucho porque pronto mueren”, dijo el doctor Umaña.