Francisco Xavier Aguirre Sacasa

¿Quién tiene la ventaja?

Hace algunas semanas concluyó la primera fase del proceso electoral estadounidense: las primarias que en este año han sido las más concurridas, apasionadas y divisivas en la historia reciente de los Estados Unidos (EE. UU.). Esto refleja las profundas guerras culturales que Norteamérica está viviendo y que han sido exacerbadas, más recientemente, por factores exógenos como un recrudecimiento en tensiones raciales en la Unión Americana.

Ahora el ciclo electoral entra a su segunda fase, las convenciones. En estas los partidos formalmente ungen a sus binomios y se los presentan al electorado junto con sus programas de gobierno.

Estos programas se resumen en consignas breves. En el caso del presidente Obama en 2008, por ejemplo, fue “esperanza y cambio”. Y en el caso de Donald Trump este año es “hacer América grande otra vez”.

Después vendrá un mes, agosto, de relativamente poca actividad política mientras el pueblo estadounidense se dedica a tomar sus vacaciones. Posteriormente, el proceso electoral entra en la recta final que consiste en dos meses de febril campaña política cuyos momentos más importantes serán los tres debates presidenciales y el debate de sus candidatos a la vicepresidencia.

Tradicionalmente, es en esta recta final que el electorado comienza a pensar en la política y a quien apoyarán aquellos que votan —aproximadamente el 50 por ciento del electorado—.

La pregunta a estas alturas del partido es ¿quién ganará el 8 de noviembre? Confieso que mi bolita de cristal está demasiada turbia para aventurar una respuesta. Este proceso electoral ha sido sencillamente tan poco convencional, a como es uno de los candidatos que aún quedan parados, Donald Trump, para pronosticar su desenlace.

¿Qué es lo que sí puedo compartir con ustedes? En primer lugar, y para lo que vale, tres encuestas serias nacionales publicadas el domingo concuerdan en que Hillary Clinton lleva una ventaja sobre Trump. Pero su margen de preferencia oscila entre cuatro y siete puntos porcentuales, más que el margen de error pero no por mucho. Estos sondajes se tomaron después de un mes de malas noticias para ambos candidatos, especialmente para la señora Clinton que fue formalmente censurada por el director del FBI por haber sido extremadamente negligente en su manejo de sus correos electrónicos oficiales, algunos con información sensible y confidencial.

Por otro lado, la “matemática del poder” favorece a Hillary Clinton. No porque es carismática, sino porque se ganó el nombramiento del Partido Demócrata. Este cuenta con una maquinaria poderosa, particularmente en las grandes urbes y  estados norteamericanas, lugares como California y Nueva York, cuyo peso en el Colegio Electoral les asegura un “piso” muy por encima del de los republicanos. Por eso es que los demócratas han obtenido la mayoría del voto popular en cinco de las seis últimas elecciones presidenciales.

Por otro lado, hay gran inconformidad dentro del electorado estadounidense con relación al rumbo que lleva el país y sobre el desempeño de “Washington” y de los partidos políticos. Esta frustración favorece a Trump, un empresario que nunca se había postulado para un puesto público. Hillary Clinton, por otro lado, es la personificación del “establishment” político norteamericana.

También está identificada con el gran capital financiero y con Wall Street. Para muchos estadounidenses, estos son los enemigos de la clase media. Causaron, según la percepción popular,  la Gran Recesión de 2007 y se han beneficiado desproporcionalmente de la débil recuperación que se ha dado en los años de Obama.

Las convenciones republicana y demócrata que se celebran esta y la próxima semana  serán una prueba para ambos partidos y sus candidatos. Ambas procurarán ponerle el mejor rostro a sus candidatos y a sus programas durante los cuatro días que cada una durará. Y tratarán de inyectar a las campañas de sus candidatos una fuerte dosis de adrenalina.

Por décadas las convenciones han sido altamente coreografiadas y aburridas. Como consecuencia, sus teleaudiencias han caído enormemente. Este año, sin embargo, serán vistas por un gran número de televidentes por la intensidad de las primarias. Y al menos la republicana puede convertirse en gran teatro político por la energía que ha generado Trump y por el rechazo que ha despertado su candidatura, incluyendo dentro del liderazgo del partido republicano. Muestra de esto es que la están boicoteando los dos últimos presidentes republicanos —Bush padre e hijo— y los dos últimos candidatos del partido —McCain y Romney— al igual que John Kasich, el popular gobernador republicano de Ohio, el estado anfitrión de la convención. Los que sí se hacen presentes, pero en las calles, son grupos que adversan a Trump. Cleveland ha autorizado hasta la fecha 140 permisos a grupos de manifestantes. Aunque algunos respaldan a Trump, la vasta mayoría se oponen a él.

Cierro este ensayo con un dato y una reflexión. En cuanto al dato, Nate Silver, —quizás el pronosticador más acertado de los resultados políticos en EE. UU. — da un probabilidad de 65 por ciento que la señora Clinton triunfe en noviembre. Pero hace un mes ella contaba, según Silver, con una probabilidad de 75 por ciento de ganar. En cuanto a mi reflexión, considero que la ola de ataques terroristas en EE. UU. y otros países favorecen a Trump, quien acusa a los demócratas de ser débiles en la lucha contra el terrorismo radical islámico. También favorece a Trump la escalada en la tensión racial en EE. UU. Los tumultos en ciudades como Baltimore y el asesinato recientemente de ocho policías en Dallas y Baton Rouge por parte de morenos suben las acciones de Trump en la medida que los votantes anhelen a alguien que podrá protegerlos contra estos males y volver a imponer el orden. Y Trump se proyecta como este “hombre fuerte”.

El autor es exembajador en Estados Unidos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí