El denominado repliegue y el 19 de julio vuelven un caos Managua imposibilitando trasladarse de un lugar a otro por el injustificado cierre de vías y por la desaparición del transporte público, ya que es usado para trasladar a los trabajadores del Estado y otras personas, según lo requiera el régimen. Pero la magnitud de estos festejos termina violentando el derecho humano a la movilidad universal.
La movilidad universal es el derecho de las personas, a disponer de vialidades y un sistema de transporte público que permita el efectivo desplazamiento de todas las personas para la satisfacción de sus necesidades y pleno desarrollo. Además, ese sistema de transporte debe ser de calidad; culturalmente aceptable; suficiente en relación a la oferta y demanda; asequible económicamente; y accesible para personas con discapacidad. Este derecho busca la integración de las personas y el espacio público, de suerte tal que les permita mejorar su calidad de vida. Es por ello que se encuentra estrechamente relacionado con otros derechos como la educación, la salud, la vivienda, trabajo y alimentación en cuanto al acceso, por esa misma razón la movilidad universal está englobada en el derecho de un nivel de vida adecuado.
En la lógica de la interdependencia de los derechos humanos, otro derecho relacionado con la movilidad universal es la libre circulación, en la medida a que esta se restrinja de forma injustificada. Conmemorar el repliegue o el 19 de julio, también es parte de la libertad de expresión de las personas y el espacio público no solo es un espacio de circulación, sino también de participación, pero así como no se justifica la represión a una manifestación en aras de garantizar la libre circulación, tampoco se justifica el cierre total de calles por extensos períodos de tiempo por antojo del régimen.
Las personas tienen derecho a ir a sus centros de estudio, de trabajo, recibir atención médica, comprar víveres o simplemente circular sin restricciones injustificadas. En la misma lógica, las personas también tienen derecho a hacer uso del transporte público, este último debe estar disponible sin perjuicio de la filiación política partidaria del concesionario, ya que prestan un servicio público.
Los festejos de Ortega afectan el desarrollo normal de nuestras actividades cotidianas, universidades suspenden clases, dependencias públicas suspenden labores, empresas y comercios se ven obligadas a suspender labores por consideración a los traslados de sus trabajadores, aunque José Adán Aguerri no ve afectaciones a la productividad.
Las dependencias públicas se ven obligadas a interrumpir labores y poner a disposición de Ortega los recursos humanos y vehículos para trasladar a los trabajadores del Estado. Si bien es cierto es lamentable que nuestros impuestos terminen pagado el asueto del 20 de julio, donde el Estado no trabajará sin ninguna justificación, más lamentable es ver cómo obligan a los trabajadores del Estado a ir a estas manifestaciones, pasar listas y tomarse fotos para las redes sociales con la finalidad de conservar sus empleos.
Más allá de si el repliegue o el 19 de julio está sobredimensionado en la historia nacional, si se instrumentaliza por Ortega para que le rindan culto a su personalidad, si existe el abuso respecto al uso de recursos públicos, es importante hacer una lectura desde los derechos humanos. Los nicaragüenses tenemos derecho al respecto de nuestra dignidad, ningún empleado público debe ser obligado a asistir a estas festividades, además, ninguna persona debe verse impedida de manera injustificada de trasladarse a su casa, trabajo, centro de estudio, a recibir atención médica, comprar víveres, ya sea en su vehículo o haciendo uso del transporte público, porque ello viola el derecho a la movilidad universal.
El autor es maestro en Derechos Humanos.