En su edición de julio, Magazine cuenta la historia extraordinaria de esta mujer que para algunos es “la más odiada de México”. Se llamaba Malinalli y los españoles la bautizaron como Marina, pero pasó a la historia como “La Malinche”.
El nombre de la bella indígena que fue intérprete, amante y consejera del conquistador Hernán Cortés inspiró el término “malinchismo”, que ahora se usa como sinónimo de “traición” y se aplica a quienes son acusados de preferir lo extranjero antes que lo propio. A nadie le gusta que lo tachen de “malinchista”.
La opinión popular ha sido dura con La Malinche. Se le ve como una Pocahontas criolla que dio la espalda a su raza y abrió las puertas de América a los españoles al ayudar a Cortés a dominar a los aztecas y su gran Tenochtitlán. Sin embargo, toca preguntarse, ¿La Malinche realmente era “malinchista”? Nació como noble, fue entregada por sus propios padres como esclava y rodó por aquel viejo mundo hasta que finalmente, entre gallinas, joyas y otras 19 esclavas, fue entregada como tributo a Hernán Cortés.
Destinada a ser esclava, acabó convirtiéndose en mito y su dominio de las lenguas la salvó del anonimato en que cayeron las otras 19 muchachas indígenas.
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