El quinto jonrón de la temporada de Grandes Ligas para el nicaragüense Cheslor Cuthbert no fue ante cualquiera, se lo dio a uno de los mejores lanzadores de la actualidad, el que se ha ganado incluso el sobrenombre de “Thor”: Noah Syndergaard.
No es solo por su corpulencia o su cabello dorado que Syndergaard se ha ganado el mote del dios nórdico, sino por los relampagueantes disparos que hace al plato, que se mantienen entre 97 y 99 millas por hora.
Pero Cuthbert hizo lo suyo, le conectó un cambio de velocidad de 90 millas por hora, que se transformó en una poderosa línea que sobrepasó la barda del jardín izquierdo del City Field, en el quinto episodio.
“Yo no trato de hacer mucho, solo busqué hacer un buen contacto con la bola”, dijo Cuthbert a Rustin Dodd del diario Kansas City Star después del juego.
Pero no fue solo producto de la suerte que el nacido en Corn Island consiguió tremendo batazo, sino del aprovechamiento del poco conocimiento que tenía del “As” de los Mets.
“Me enfrenté a él en Ligas Menores, así que sabía lo que (él) buscaría. Sabía que es un buen lanzador”, apuntó Cuthbert.
Para graficar lo meritorio del jonrón de Cuthbert basta con ver ciertas estadísticas de Syndergaar: este es a penas el quinto jonrón que permite en la campaña y el tercer que le da un bateador derecho, además; con la victoria ayer de los Mets 4-3 sobre los Royals de Kansas City, sumó su sexta victoria en decisiones consecutivas, para un balance de 8-2 y 2.08 de efectividad.
Cuthbert, por su parte, dejó su promedio en .269, con cinco cuadrangulares, 15 carreras anotadas y 14 empujadas; además, tiene promedio de embase de .307 y slugging de .400, números nada despreciables para un novato.