Siempre que LA PRENSA me publica un artículo de opinión, lo pongo en Facebook para compartirlo con mis amigos y los amigos de mis amigos. Como siempre, fueron muchos los comentarios y sin temor a equivocarme puedo decir que comprendieron la intención del mismo, pero ante la furibunda reacción que don Jorge J. Cuadra V. ha tenido sobre el artículo que titulé Pedro el suertudo y después de reflexionar sobre su ponencia, he creído conveniente hacer la siguiente aclaración. Cuando aseguré que a los nicaragüenses nos faltaba un Pedro me refería exclusivamente a un Pedro suertudo y creo que sobreexpliqué las razones por las que el señor Pedro Reyes se había ganado dicho calificativo.
La clase de historia que a continuación nos dedicó el señor Cuadra, sobre el Mártir de las Libertades Públicas, no sin antes llamarme ignorante frívolo e irrespetuoso, fue una clase totalmente innecesaria, pues no existe una sola persona que no conozca la vida de ese hombre que nos legó un sueño que hoy sigue siendo el faro que alumbra nuestra meta como nación, me refiero a esa frase con que sentenció al dictador de turno de su época: Nicaragua volverá a ser República le dijo, pensamiento que todavía inflama nuestros corazones y que inspira las acciones de aquellos nicaragüenses de buena voluntad.
Habiendo hecho esta aclaración, comparto una parte del artículo de don Jorge y cito íntegramente: cualquiera que quiere dar a conocer su disgusto por determinado hecho, escribe su descontento y lo envía a LA PRENSA en donde pareciera que no se molestan en editar lo que publican, siempre y cuando se trate de atacar a los rivales políticos, como es el caso del artículo Pedro el suertudo, que como se trata de cuestionar la legitimidad del hombre favorecido con el fallo de la representación legal del Partido Liberal Independiente (PLI), le dieron “luz verde”. Leyendo literalmente este párrafo se ve con meridiana claridad que el enojo del señor en cuestión, se debe al calificativo que le puse a don Pedro Reyes. En otras palabras para el señor Cuadra, don Pedro es el representante legítimo del PLI pues la Corte Suprema de Justicia (CSJ) le favoreció con un fallo que para don Jorge, nosotros simples mortales resentidos y envidiosos, no debemos cuestionar.
En vista que el señor que generó esta repuesta de mi persona, también cuestionó a LA PRENSA acusándola de darle cabida a todos aquellos que cuestionamos a los rivales de la política de este Diario, por lo que me veo en la necesidad de decirle: LA PRENSA de los nicaragüenses es tan amplio y ecuánime y para muestra su artículo en defensa de don Pedro el suertudo, hoy Pedro el malo. Ratifico Pedro el malo, porque para aceptar la presidencia de un partido, que por cierto empieza a dar señales de cambio de rumbo y que muy pronto veremos navegando en las mismas aguas de nuestros opresores, hay que ser muy malo.
Solo espero que en esta ocasión no me critiquen los nuevos amigos de don Pedro y me reclamen por dicho calificativo, ya que ese le pertenece a Pedro, el de los cortes de chaleco.
El autor es analista político y miembro del movimiento Unidad con Dignidad.