Denis Silva García

Policía viola los derechos humanos

La violación de los Derechos Humanos (DD.HH.) por la Policía en el reporte del Cenidh puede definirse como un fenómeno policiológico que suele afectar solapadamente a todos los niveles de la cultura policial por muy bajo o alto que sea el rango del policía. Los abusos en las montañas donde muchas comunidades y campesinos han sido víctimas. Los delitos de policías tienen una variedad tan amplia como la que existe en los tipos del Código Penal. El policía delinque como cualquier otro tipo de ciudadanos, pero por delitos policiales pueden entenderse mejor aquellos que se realizan utilizando el cargo, los medios, instrumentos, armas, documentos o información que está solo al alcance de los hombres y mujeres con placa. Su medios de inteligencia y sus operadores que hacen el trabajo sucio amparado bajo su posición de policías con una estructura política leales al régimen dictatorial, por encima de su deber sagrado de cumplir la Constitución de Nicaragua y proteger a todos los nicaragüenses. También existen delitos policiales por omisión, tanto del deber de socorro, como por la ocultación o destrucción de pruebas que deberían de aportarse a algún procedimiento judicial.

Un “mal policía” deliberadamente puede impedir que la justicia llegue a conocer la verdad. En estos casos, la labor del Instituto Forense y el laboratorio especializado suele ser trascendental, sospechas, hipótesis o teorías policiales. En principio una diligencia policial debería constatar hechos documentados o testificados (fácticos), sin hacer valoraciones subjetivas, aunque es un frecuente error policial el incluir opiniones adversas a la dictadura que defienden, a veces muy impertinentes sesgo del “piensa crimen” lo cual facilita la adaptación y selección de solamente las evidencias que le sirven a la elucubración.

Lamentablemente, es un frecuente error de la Policía sobreactuar con prepotencia y desprecio ante otras opiniones, pretendiendo siempre impedir cualquier posibilidad de refutación. El caso a Carlos Bonilla y su esposa, la masacre de Las Jagüitas, los ataques a los jóvenes de ocupaINSS, los asesinatos de los campesinos, etc. La experiencia demuestra que cuanto más hacen los policías por reprimir las argumentaciones expertas, menos validez y consideración adquieren los resultados de su trabajo o delincuentes se hacen agentes policiales con fines y valores absolutamente opuestos a los que rigen o regulan el quehacer de las policías en sociedad, no todos los agentes de Policía tienen esta actitud, son muy profesionales y no son parte del partido de gobierno pero callan por sus familias y por qué no, por sus vidas.

Otro delito policial a considerar es el que trata sobre la falsedad de testigos, la Policía, pueden alterar por completo un procedimiento judicial, con el objeto de inculpar a personas inocentes, o bien opositores y activistas en contra de este gobierno. Para estos casos, el perito de organizaciones de los DD. HH., deberá hacer un análisis del comportamiento, elaborar técnicamente la prueba capaz de superar la presunción de veracidad del policía corrupto, enfrentando o confrontando los hechos con el testimonio o presentación de pruebas falsas.

Todos los delitos policiales conllevan mentira y falsedad; los falsos testigos de actos delictivos para falsos testimonios, imposturas, coimas, protección de criminales, resolución de casos con personas inocentes (“crímenes perfectos”) etc. “Irónicamente” la violación a los derechos humanos, son quizás las únicas y más importantes pruebas para resguardar el bienestar o seguridad de los ciudadanos. Cabe destacar que el perjuicio social de la violación de los derechos humanos es “exponencialmente” más dañino para la seguridad y el patrimonio fiscal, que el daño que provoca la delincuencia común o la cometida por personas marginales o ciudadanos comunes, que no son partícipes de la autoridad pública, política o policial. Sin embargo, los abusos de autoridad y la corrupción, también están motivados y fomentados por objetivos propios de una estructura organizacional corrupta y represiva, vinculada solapadamente con el poder político, la corrupción en estos casos, no es una desviación individual fruto de una elección consciente, sino que como el resultado de una estructuración institucional y de las condiciones sociopolíticas en las que esta se desarrolla.

Cuando mis hijos menores y yo fuimos atacados con armas de fuego para asesinarnos, la Policía me obligó a firmar un acuerdo extrajudicial con el asesino que nos disparó y en ningún momento fue detenido, por ser un operador político de esta dictadura.

El autor es Catedrático Universitario.

COMENTARIOS

  1. Pancho Madrigal
    Hace 10 años

    Por eso y mas afirmo que la polisilla de Ortega son delincuentes vestidos de azul.

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