La Coalición Nacional por la Democracia (CND), que aglutina a partidos y agrupaciones políticas de distintos signos ideológicos pero unidos por el objetivo común de recuperar la democracia, ha tomado una medida muy importante en favor del refrescamiento de la política nicaragüense.
Se trata, por un lado, de la nominación de la comunicadora social y presentadora de televisión, Berta Valle, como primera en la lista de candidatos a diputados por el departamento de Managua; y por otra parte, la proclamación de la socióloga y activista de la sociedad civil, Violeta Granera Padilla, como candidata a la Vicepresidencia de la República.
Granera es una mujer de larga trayectoria en las lides sociales de Nicaragua y de reconocidas credenciales democráticas, aunque ajena a la política partidista. Inclusive cuando desempeñó un alto cargo gubernamental en la administración del expresidente Enrique Bolaños, como coordinadora del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes), participó en condición de ciudadana independiente y por su solvencia moral y competencia profesional.
Además, es muy reconocido el trabajo que Granera ha realizado a la cabeza del Movimiento por Nicaragua, una ONG que se afana en la construcción de ciudadanía, educación cívica y cultura democrática, sorteando el asedio orteguista a la sociedad civil.
Por su parte, Berta Valle no tiene experiencia política y nunca ha estado vinculada a ningún partido. Sin embargo, por su experiencia como comunicadora social, por su formación profesional de grado y posgrado y por su inteligencia y talento personal, tiene una visión clara y progresista de la realidad nacional y de las políticas públicas que es necesario impulsar, para recuperar la institucionalidad democrática nacional y promover el desarrollo económico y social equitativo de todos los nicaragüenses.
Sin duda que esas cualidades no son exclusivas de Berta Valle y Violeta Granera. También las tienen otras personas, mujeres y hombres, que militan en los partidos y movimientos políticos democráticos. La diferencia radica en que Valle y Granera provienen de la sociedad civil y son independientes. Ellas no han buscado candidaturas a ningún cargo público, sino que por sus cualidades fueron invitadas a participar sin ningún condicionamiento, salvo el compromiso moral e ideológico de sus convicciones y aspiraciones democráticas que coinciden con las de la Coalición.
La nominación de las refrescantes candidaturas de Berta y Violeta es un paso correcto hacia la renovación que tanto necesita la política nicaragüense. Sus candidaturas hacen un notable contraste con la aridez y el anquilosamiento que se observa en el sector orteguista, a pesar del montón de jóvenes que el oficialismo pone en las tarimas enfloradas solo como elemento decorativo, y para que ovacionen al vetusto caudillo.