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La inocencia

La inocencia siempre es breve. Muere de cansarse (lo he notado), de mariposear con gratitud sobre las rosas más abiertas. La sorprende siempre la renuncia de la luz. Muere de asombro, como los ángeles custodios que no saben prevenir la pulmonía. Y pierden sus plumas durante las exequias del niño que debieron cuidar con celo. […]

La inocencia siempre es breve.
Muere de cansarse (lo he notado),
de mariposear con gratitud
sobre las rosas más abiertas.
La sorprende siempre la renuncia de la luz.
Muere de asombro,
como los ángeles custodios
que no saben prevenir la pulmonía.
Y pierden sus plumas durante las exequias
del niño que debieron cuidar con celo.
La inocencia siempre es breve
y la vida
se pone larga desde entonces.

Cultura Federico Hernández inocencia Poema archivo

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