Cuando el todoterreno gris Mercedes Benz emergió en aquel mar rojinegro que ondeaba banderas al ritmo de un pegajoso estribillo que rezaba “lo que queremos, es trabajo y paz”, ya todo estaba escrito en el futuro inmediato de Nicaragua.
Era la noche del 2 de noviembre de 2006 y José Daniel Ortega Saavedra se presentaba a su quinta batalla electoral consecutiva por el Frente Sandinista, en medio de un clima que nunca en su historia había estado tan favorable para su retorno al poder, después de perder estrepitosamente los comicios de 1990 y dejar la silla del poder que había ganado en 1984.
Solo tres días después, el 5 de noviembre, el nombre y el rostro de Ortega estarían impresos en una boleta electoral en la casilla 2, donde el 37.99 por ciento de la población inscrita para votar marcaría una equis de aprobación.
La cifra era la más baja en votos que Ortega obtenía desde 1984, incluyendo las campañas de 1990, 1996 y 2001. Pero aun así ganó. ¿Cómo se llegó a ese fenómeno?
Eduardo Montealegre Rivas, entonces candidato presidencial de la Alianza Liberal de Nicaragua (ALN), y hoy presidente del Partido Liberal Independiente (PLI), contó este 9 de mayo de 2016, diez años después de aquella campaña, los pormenores de una reunión secreta donde se negoció una alianza política entre las dos principales fuerzas de derecha: ALN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
El encuentro se dio al mediodía del 9 de mayo del 2006 en la residencia del embajador de España, Marqués Jaime de Lacadena e Higuera. Según Montealegre, estuvieron presente el expresidente de El Salvador, Armando Calderón Sol; el presidente del Grupo Pellas, Carlos Pellas Chamorro; el candidato a la Presidencia por el PLC, José Rizo Castellón, y Montealegre.
El encuentro, según lo denunciaría después el FSLN, fue auspiciado por el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, y perseguía unir a las dos facciones liberales en una sola casilla electoral para derrotar a Ortega, quien según las encuestas, estaba en tercer lugar de preferencia detrás de Montealegre y Herty Lewites, candidato del Movimiento Renovador Sandinista.
El tiempo se agotaba: el 11 de mayo se cumplía el plazo para inscribir candidatos y alianzas.
“Como todos los lunes después de un fin de semana de gira, el lunes 8 de mayo del 2006 me encontraba en la Casa de Campaña de ALN planificando las actividades de la siguiente semana, cuando recibí una llamada del expresidente de El Salvador, Armando Calderón Sol invitándome a una reunión el siguiente día al mediodía en la residencia del embajador de España, Marqués Jaime de Lacadena e Higuera, con el candidato a la Presidencia del PLC, José Rizo Castellón. Me dijo que nos acompañaría Carlos Pellas, presidente del Grupo Pellas”, narra Montealegre.
Calderón Sol había visitado Nicaragua en varias ocasiones en 2006 “con el único propósito de tratar de convencer tanto a los del PLC como a los de ALN-PC que José Rizo y yo deberíamos juntarnos para correr unidos en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre del 2006 bajo la casilla 1 del PLC”.
“Sabiendo que esta invitación no era una iniciativa exclusiva del expresidente, sino también de los más importantes empresarios del país, le contesté que con gusto asistiría. Llamé a mi jefe de campaña, Adolfo Argüello Lacayo y al presidente del Partido Conservador, Mario Rappaccioli, principal partido aliado de la Alianza ALN-PC, para contarles de la invitación. Más tarde nos juntamos para planificar la posición que llevaría el siguiente día”, narra Montealegre en un libro que escribe y que titula Decisiones.
Todos los invitados llegaron al encuentro, incluyendo Rizo, que según la versión de Montealegre, llegó tarde. “Rizo me ofrecía la Vicepresidencia, 15 diputaciones en posiciones ganadoras y que corriéramos en la casilla 1. Mi posición era diagonalmente opuesta. Que como estaba muy por arriba en las encuestas, yo debía ser el candidato a presidente y como Rizo no podía volver a ser vicepresidente, que él fuera el primer diputado nacional y que todos los diputados electos lo respaldarían para ser presidente de la Asamblea Nacional por los próximos 5 años. También que ALN-PC debería llevar al menos 25 candidatos a diputados en posiciones ganadoras. No tenía problema que corriéramos en la casilla 1”, narra Montealegre.
Más de una hora después de discutir, Montealegre asegura que cedió a aceptar la Vicepresidencia, pero pidió 25 diputados en posiciones ganadoras, mientras Rizo ofrecía solo 15, argumentos en los que pasaron otro tiempo más, para desesperanza de los presentes.
Al final de una larga jornada de conversaciones, la reunión se filtró a los medios y los participantes debieron abandonar la residencia sin respuesta, solo con la promesa de Rizo de llevar la propuesta de 20 diputaciones “al partido”.
Esa misma noche Alemán se reunía en la casa de su suegra en Las Colinas, donde esperaría los resultados del diálogo.
Lo que ocurrió después garantizó la victoria a Ortega: narra Montealegre que Calderón Sol acompañó a Rizo al encuentro con Alemán y a la mañana siguiente le dio los resultados del encuentro.
“Sin andar con mucho rodeo, el expresidente me dice ‘estaban acompañando a Arnoldo, René Herrera y Oscar Moncada. La reunión fue desastrosa’. De los detalles de la reunión, eso fue lo único que me quiso contar el expresidente Calderón Sol. Pero concluyó con unas palabras que se me han quedado grabadas para siempre, pues me dijo ‘al salir de la reunión le dije a José Rizo que después de ver la manera cómo lo trataron, lo mejor que podía hacer era renunciar y apoyarte a vos’. Se despidió y me dijo que no creía que era necesario regresar, me deseó buena suerte y terminó diciendo ‘creo que van a perder’”.
Y PERDIERON
El expresidente Arnoldo Alemán tiene otra versión del asunto.
“No es cierto, en primer lugar, José Rizo y José Antonio Alvarado tenían plenas facultades para negociar porque ya había llegado anticipadamente a la casa de mi suegra Armando Calderón Sol (expresidente de El Salvador), enviado por Eduardo Montealegre, con la ilusa ilusión de que Eduardo decía que íbamos a sacar el 60 por ciento de diputaciones (si se unían) y que le diéramos 30 diputados unos y 30 diputados otros”, asegura Alemán.
“Mi contestación a Armando Calderón Sol fue que ni con Enrique Bolaños que nos unimos todos y que nos ayudaron sectores fuertes para que no corriera Noel Vidaurre y José Antonio Alvarado como candidato a la fórmula conservadora, logramos sacar 54, que si Eduardo le decía que íbamos a obtener 60, estaba mintiendo y tanto Rizo como Alvarado, tenían facultades plenas para negociar, así que yo no tuve nada que ver en esa división del voto, como si la tuvo Eduardo, quien corrió a levantarle el brazo como ganador a Ortega con los primeros resultados del CSE”, dijo Alemán.
Al final Daniel Ortega (FSLN) ganó la carrera con 37.99 por ciento de los votos, Eduardo Montealegre (ALN) obtuvo 28.30 por ciento, José Rizo (PLC) sacó 27.1 por ciento y Edmundo Jarquín del (MRS), quien sustituyó a Lewites —quien murió en julio de ese año—, obtuvo 6.29 por ciento.
VERSIÓN DE JOSÉ RIZO CASTELLÓN
LA PRENSA llamó a José Rizo para pedir su versión sobre el ese capítulo publicado en redes sociales por Montealegre, pero Rizo evitó referirse al tema: “Yo no lo he leído, no puedo pronunciarme sobre eso”, dijo inicialmente. Sin embargo, en su muro de Facebook publicó un comentario sobre el tema: “La gran pregunta que todo el mundo se hacía en esos días es quién estaba engañando a Eduardo Montealegre con esas encuestas, si sus supuestos amigos del extranjero y digo supuestos porque amigos no eran, si los oponentes políticos del lado opuesto de la calle que en política han demostrado ser muy hábiles o su propio ego que era como el zepelín de grande e inflado y al final corrió igual suerte. Es increíble que todavía diez años después de haber perdido y hecho perder y de no haber sacado ni un punto más que José Rizo Castellón, todavía diga que él estaba arriba en las encuestas y que eso justificaba hacer unas exigencias tan exageradas, fueras de toda lógica que hacía imposible que se las aceptaran. De haber aceptado la oferta que le hizo Rizo, no hay duda que todavía hoy sería presidente de Nicaragua, pues después del período de Rizo, del 2007 al 2012, él hubiera sido el ganador en noviembre del 2011 y no terminaría hasta enero del 2017″.
CALDERÓN SOL
El expresidente de El Salvador, Armando Calderón Sol, fue electo mandatario de ese país en 1994 y su período terminó en 1999.
Su partido es Alianza Republicana Nacionalista (Arena), fundado por militares en los ochenta.
En la actualidad es la segunda fuerza política de El Salvador.