El presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén aseguró que el ejecutivo del país centroamericano “no reconoce al Gobierno provisional instalado en Brasil”, tras la suspensión de Dilma Rousseff al frente de la Presidencia, en un proceso que calificó como “contrario a la voluntad popular”.
“Nosotros, como país, somos respetuosos de otros países y tenemos el principio de no intervención, pero también somos respetuosos de otras democracias y somos respetuosos de la voluntad popular”, dijo el mandatario.
Insistió en que el proceso abierto contra la presidenta Dilma Rousseff es una “manipulación política”, en el cual no se ha podido comprobar que existe algún tipo de delito por el cual enjuiciarla, tal y como decidió el senado del país sudamericano.
MEDIDAS ECONÓMICAS
Michel Temer, presidente interino de Brasil, anunció un corte drástico de gastos públicos, además de una auditoría de los programas sociales. Esto con la finalidad de superar el estancamiento económico y la dura situación fiscal de este país.
De momento se conoce que el déficit fiscal antes del pago de intereses de la deuda pública ascendió al 2.28 por ciento, la peor cifra desde que se lleva un registro de este dato, en 1997. Tras el pago de intereses, el déficit alcanza el 9.7 por ciento.
La deuda pública, por su parte, se encuentra en un 38.9 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto.