Guillermina Ramírez

Guillermina Ramírez una lectura de sus poemas

En los primeros poemas del libro de Guillermina Ramírez se busca e interroga sobre su ser y existencia: “Me siento perdida en el laberinto”. Y se reafirma en “Yo soy” con una lucidez meridiana, asegura que ella es la única responsable de su felicidad o desdicha.

En los primeros poemas del libro de Guillermina Ramírez se busca e interroga sobre su ser y existencia: “Me siento perdida en el laberinto”. Y se reafirma en “Yo soy” con una lucidez meridiana, asegura que ella es la única responsable de su felicidad o desdicha.

Se siente observada, escrutada por la mirada ajena, aparentemente no le importa cómo la ven, si buena, si mala, si bella, si fea, si inteligente, es ella viéndose cómo la ven desde la acera del otro.

Se regocija en la belleza de la vida y grita el milagro de la vida y la naturaleza que indetenible siguen su curso.

Tiene cavilaciones sobre el tiempo, que se le escapa, se le escurre sin poder hacer nada más que sentarse a la orilla del puerto a ver pasar las horas como bandadas de aves que no volverán por sus cielos peregrinos.

Y le preocupa el final del camino pero ve cómo se va la vida y se pregunta que nadie sabe la hora ni la forma del último instante.

Los poemas todos en este libro retratan a su autora con sus ideales, dichas y temores, sus interrogaciones, su existencialismo y reflejan a una mujer enamorada.

Hay un lenguaje directo para nombrar las cosas, hilvanadas con sencillez y con un sentido coherente de la idea trabajada.

Guillermina, al decir de María Cecilia, cuando comentamos su obra recién nacida, su primer hijo literario, nos comparte su mundo interior marcado por las eterna disyuntiva que ocupan al hombre desde siempre, las interrogantes que desvelan al ser humano que lo llevan a reflexionar sobre el porqué de su existencia, sobre la brevedad de la vida, la pasión, las emociones, en fin toda la gama de sentimientos que convergen y la hacen ese ser especial y sensible que dibuja con su palabra instantes memorables para su vida, y todo lo que del exterior la motiva y que como la mariposa deja volar su imaginación para luego regalarnos sus versos.

Yo debo señalar con satisfacción la magistralidad en el manejo del poema corto, de la economía del verso pero el dominio del concepto concentrado. Los haiku de Guillermina son esencia de sentimiento y pensamiento.

En horabuena su llegada al mundo de los versos, de la palabra trabajada a fuerza de pensarla y darle forma.

En las alas de una mariposa nos llega Guillermina Ramírez con toda su carga emocional y gracias demos también al empeño de editorial Anamá que dirige Salvadora Navas.

Cultura Poesia Nicaragua archivo

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