El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), durante una reunion con miembros de su gabinete de Gobierno. LA PRENSA/EFE/PRENSA MIRAFLORES

Venezuela espera mejora de su economía a partir de 2017

Venezuela espera frenar el derrumbe de su economía en 2017 mientras se enfoca en paliar la escasez de productos esenciales para "mantener la estabilidad social", dijo este viernes el vicepresidente de Economía, Miguel Pérez Abad

Venezuela espera frenar el derrumbe de su economía en 2017 mientras se enfoca en paliar la escasez de productos esenciales para «mantener la estabilidad social», dijo este viernes el vicepresidente de Economía, Miguel Pérez Abad, en entrevista con la AFP.

Para 2016 «no tenemos expectativas muy altas en torno al crecimiento», admitió el funcionario, quien sin embargo indicó que el gobierno se ha fijado como meta fundamental «mantener los niveles de producción y lograr la estabilidad social» por encima de resultados en «indicadores económicos».

El PIB del país petrolero retrocedió 3.9 por ciento en 2014 y 5.7 por ciento en 2015, en un contexto de escasez de más de dos tercios de los productos básicos -tradicionalmente importados- y que se agravó con el desplome de los precios del crudo, generador del 96 por ciento de sus divisas.

Con tal desabastecimiento, más la inflación reportada de 180.9 por ciento en 2015 y 68.5 por ciento en 2014, la situación económica se convierte en el primer problema de los venezolanos.

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«No tenemos una meta de inflación establecida (para 2016), pero lo que sí creemos es que la vamos a desacelerar», confió el vicepresidente. Reconoció además que todavía se vive un «período de ajuste» inflacionario, pues en febrero hubo una devaluación enmarcada en el férreo control de cambios establecido en 2003 por el gobierno socialista, que monopoliza las divisas.

La rebaja en la cotización llevó de 6.3 a 10 bolívares por dólar el tipo de cambio para la importación de algunos alimentos y medicinas, mientras que el resto de la economía pasó de una tasa de alrededor de 14 bolívares por dólar a otra flotante que se ubica en 410 bolívares por dólar.

A su juicio, esa devaluación «se ajusta a la realidad económica del país», donde el dólar paralelo se cotiza a 1.100 bolívares y es el referente para fijar los precios de muchos productos.

Según el ministro, en el actual esquema cambiario se están ofreciendo unos siete millones de dólares diarios, de los cuales 30 por ciento al sector privado. En tanto, el tipo cambio flotante es aproximadamente 8 por ciento del total de divisas que el gobierno asigna dentro del esquema de control.

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«Ahora la economía se va a ajustar al nuevo tipo de cambio. Será un año en que vamos a tener una inflación, que será un factor, pero lo importante es que empecemos a remontar la cuesta. Que lleguemos al pináculo, que podamos ver la meseta del tema inflacionario. Este es un año muy complicado», dijo.

El alto costo de vida y la escasez han propiciado un descontento que se refleja en que en abril 84.1 por ciento de los venezolano consideraba negativa la situación del país; y 68 por ciento apoyaba que el presidente Nicolás Maduro abandonara el poder, según la firma Venebarómetro.

Pérez Abad, que esta semana anunció un sistema de abastecimiento sin intermediarios para atender las necesidades básicas de los 30 millones de venezolanos, señaló que se reconocerán estructuras de costos a los empresarios para actualizar los precios de los productos regulados -dentro de otro control vigente desde 2003- tras reuniones con industriales y trabajadores durante los últimos dos meses.

«Tiene el componente de precios y estímulo a la producción, que tiene que ver con reconocimiento de los costos, la sostenibilidad de la producción y el incremento de las capacidades productivas», explicó.

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La regulación de precios ha determinado por ejemplo que una caja de 20 analgésicos cueste unos 20 centavos de dólar, algo que el propio ministro reconoció como «imposible para sostener su producción».

La actualización de precios, largamente reclamada por el sector privado, atenderá a lo establecido en «ley de Precios Justos», que fija una margen máximo de rentabilidad de 30 por ciento para todos los bienes y servicios.

Pero en el caso de alimentos y medicinas, el ministro dijo que se «comprimieron» esos porcentajes entre 14 y 20 puntos de ganancia.

El gobierno espera que los nuevos precios, más la capacidad de las empresas de reflejar en la contabilidad el tipo de cambio flotante, ayude al flujo de materias primas para reanimar la actividad industrial, que según el principal

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