Un impacto de bala en lado derecho del tórax acabó con la vida de Juan Carlos Moreno López, de 33 años, la noche del pasado 23 de abril. El informe médico-legal indica que Moreno se hallaba sobrio al momento de su muerte.
La repatriación del nicaragüense asesinado en Estados Unidos, quien era jugador de futbol, ocurrió este 11 de mayo para darle cristiana sepultura en su natal Nicaragua.
Andrea López, declaró durante el sepelio, que un ladrón de origen latino disparó en contra de su hijo al encontrarle en la cartera solo 700 dólares de la remesa, a pesar del llamado de José Luis Martínez López, un primo de su hijo que le gritaba al delincuente que se trataba de los mismos que buscan el sueño americano.
En la refriega resultó herido José Luis, que persiguió al asesino y resultó con un impacto de bala en una de las piernas.
“Mi hijo estaba en un centro recreativo de cancha de futbol y mesas de billar donde a él le gustaba llegar a comprar los platos de comida nicaragüense”, señaló consternada la progenitora. El asesinato del migrante nicaragüense ocurrió un día después que había recibido su sueldo de su labor como albañil.
El nicaragüense viajó de 14 años a Nueva Orleans, allá adquirió su vehículo y solía visitar a su familia en el barrio Francisco Pallaviccini, de la periferia norte de la ciudad de Chinandega, posterior regresaba a los Estados Unidos de Norteamérica.
No dejó hijos, ya que, según su madre, se cuidaba de no procrear porque declaró que su sueño era retornar a su país para casarse con una chinandegana y ofrecerle una vida cómoda a su prole.
Blanca Azucena Moreno se mostró triste por la partida de su primo hermano, en plena juventud.
AMIGOS COSTEAN REPATRIACIÓN
Amistades del nicaragüense en Estados Unidos costearon los gastos de repatriación.
José Alejandro Moreno, es el padre del chinandegano, quien tiene residencia americana desde hace 30 años, y es quien ha recibido informe de un detective para detener al asesino.