«El asesinato de (Enrique) Aguinaga no puede verse aislado de la situación ya generalizada de violencia selectiva que el Ejército de Nicaragua está impulsando en las montañas de Nicaragua», señala la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.
Hasta ahora las autoridades locales del Ejército han dicho que perseguían una banda de delincuentes, Núñez pregunta… «¿Dónde está lo robado?».
La defensora de Derechos humanos, destaca que el hecho ocurra a tan pocos días de la muerte de Andrés Cerrato, en Ayapal cuando ocurre este nuevo crimen.
Es por ello que considera que lo que sucede en las montañas del norte del país debería ser causa de investigación a nivel nacional no sólo de la Policía sino por la Fiscalía.
La defensora de Derechos Humanos descarta que estos sean hechos producto de venganza entre grupos irregulares.
En el caso de Aguinaga dijo «está mucho más claro que definitivamente fue el Ejército…por todas las evidencias que incluso les dieron de comer, usando los mismos métodos que se usaron lamentablemente en la guerra donde los pobres campesinos estaban como están (ahora) en tierra de nadie, pasaba la Contra y les exigía que les dieran de comer; pasaba el Ejército lo mismo», refirió Núñez.
«Aquí que no vengan con cuentos que definitivamente se está impulsando en el norte del país una persecución selectiva…contra personas que están de alguna manera manifestando su descontento y su insatisfacción con el proceder del Gobierno», apuntó Núñez.
Aguinaga fue concejal en Siuna, inicialmente buscó refugio en Honduras y luego regresó a Nicaragua para integrar supuestamente un grupo armado