La veda en el corte, aprovechamiento y comercialización de recursos forestales que el Gobierno impuso nuevamente la semana pasada mantiene angustiada a la industria forestal, que ya tiene pérdidas por el orden de los doscientos mil dólares y teme que contratos internacionales de compra de productos madereros sean cancelados.
Esta es una situación que ya no solo afecta a los productores de madera, sino también a la industria azucarera y hasta a los exportadores, que tienen problemas para adquirir polines para transportar sus productos.
“SITUACIÓN ES MUY GRAVE”
Salvador Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Reforestadores (Confor), describe así la situación: “Hemos logrado constatar que la situación que tenemos los reforestadores es muy grave, ya a estas alturas el 25 por ciento de lo que aproximadamente se iba a reforestar ahora que comenzara el invierno, ya no se va a hacer por la paralización en la que ha estado el sector, que ya lleva 15 días con la medida que ha adoptado el Instituto Nacional Forestal (Inafor)”.
En otras palabras, de las 1,800 manzanas que se iban a plantar, entre 400 y 500 manzanas ya no se van a reforestar “y probablemente otras 400 o 500 adicionales están en riesgo, porque no se pueden preparar”.
Pero peor aún, un subproducto que venden a otras actividades económicas para sus procesos, como zona franca y ganadería, no ha podido ser entregado. “Hay como 500 metros cúbicos (de subproducto) que no ha podido ser entregado a las zonas francas”, dijo.
Además hay empresas exportadoras de madera procesada —agregó— que no han podido enviar sus cargamentos, algunas de estas tienen hasta 12 contenedores de productos sin despachar y otras no han podido trasladar a sus plantas de procesamiento unos 1,200 metros cúbicos de madera.
También hay problema para abastecer con materia prima a las empresas que fabrican polines, los que se usan para mover cargamentos, afectando a exportadores de perecederos, lácteos y banano.
“Los efectos económicos ya son al gremio y también al resto de la economía del país, pero lo más grave es el precedente que se está asentando, afectando a un sector que contribuye a la solución de un problema de Nicaragua. Nosotros contribuimos a la solución, no somos parte del problema y a pesar de eso estamos siendo afectados”, enfatizó.
La veda para el corte, aprovechamiento y comercialización del recurso forestal fue aprobada mediante la Ley 585 en el 2006, con la administración de Enrique Bolaños; sin embargo, desde el 2014 por un decreto presidencial se suspendió la veda, la cual se volvió a implementar este mes de abril, tras la crisis ambiental, informó el Instituto Nacional de Forestación (Inafor).
“Afectaciones económicas directas pueden ser ya unos doscientos mil dólares, pero el daño es incalculable, el prestigio de Nicaragua en los mercados nuevos, muchísimos se están perdiendo o están en riesgo de perderse por parte de los exportadores”, sentenció.
ESPERA RESPUESTA
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, quien también comentó sobre los daños al sector, dijo que el pasado lunes se reunieron con el procurador general de la República, Hernán Estrada, y otros funcionarios del Gobierno para abogar por una pronta solución a esta situación.
Indicó que el sector bananero tiene problemas para obtener polines y hacer sus exportaciones correspondientes y que el ingenio San Antonio tiene hasta el 5 de mayo para poder acceder al eucalipto que es propiedad del ingenio y que necesitan trasladarlo hasta sus calderas para producir energía, una situación similar en las zonas francas, donde necesitarán usar diesel o retazos de tela, que son más contaminantes, para poner a funcionar sus calderas.
Aguerri dijo que por ahora conocieron que ayer ya se empezó a permitir el uso de polines, pero esperan una respuesta más contundente.