Cuatro años después de convertirse en el primer gran éxito marca Netflix, House of Cards se mantiene en forma gracias a un juego entre provocación y paralelismo con la política real que aún sorprende hasta a sus protagonistas, tal y como reconoció Michael Kelly (Doug Stamper) en entrevista con Efe.
“Espero que no haya un Frank Underwood en la política real, daría miedo”, bromeó Kelly, en referencia al ambicioso personaje que encarna su colega Kevin Spacey, durante una visita a Buenos Aires para promocionar la serie.
El estreno de la cuarta temporada fue el pasado 4 de marzo, con todos los capítulos disponibles a la vez en todo el mundo a través de la plataforma digital.
En coincidencia con una de las primarias estadounidenses más sorprendentes de los últimos años, el ambicioso e implacable matrimonio Underwood se juega también la Casa Blanca y, para alcanzar sus objetivos, no duda en poner en marcha la peor maquinaria posible.
“La serie se hace un año antes de que se vea, así que el hecho de que algunas cosas ocurran en la vida real siempre me deja alucinado y me quedo como ‘oh Dios mío’, algo se escribe sobre Rusia y algo ocurre con Rusia”, contó Kelly.