“En mi experiencia la abstención es siempre contraproducente”. Así responde el analista político cubanoamericano Carlos Alberto Montaner, al ser consultado sobre la conveniencia que los partidos políticos opositores al régimen de Daniel Ortega participen en las próximas elecciones presidenciales en Nicaragua debido a que el organismo rector representa los intereses del oficialismo.
En el 2011, Ortega obtuvo la mayoría en la Asamblea Nacional tras serios señalamientos de transparencia en los comicios, la principal tarea del oficialismo en el actual periodo legislativo fue hacer reformas a la Constitución que le despejan el camino al candidato perpetuo del FSLN, para reelegirse de manera indefinida.
“Es una persona astuta y utiliza el poder con dureza”, expresa Montaner, al tiempo que señala “eso explica que sea el candidato perpetuo del FSLN. Muchos de los líderes sandinistas de los ochenta y noventa han abandonado a Daniel Ortega o este los ha alejado del poder. No tolera la competencia”.
Para noviembre de 2016 están programas las elecciones presidenciales en Nicaragua, el oficialismo aún no anuncia a su candidato, pero todo indica que será el mismo de siempre, Daniel Ortega.
Aunque en la capital Managua, han circulado boletas propagandísticas que promueven la candidatura de la esposa de Ortega, Rosario Murillo, con la cogobierna el país.
Todo indica que los nicaragüenses irán a las urnas electorales con un liderazgo opositor dividido, señalado de pactar y ser sumiso al régimen, lo que representa una clara ventaja para las pretensiones de continuismo de la pareja presidencial.
Para Montaner es triste la división en las filas del liberalismo, que representó una mayoría aplastante en la década de los 90.
“Si los liberales fueran capaces de unirse tendrían oportunidad de ganar las elecciones, aunque hoy están muy debilitados. Los demócratas nicaragüenses se suicidaron”.
“Ojalá se unan los diversos grupos liberales, pero no sólo para alcanzar el poder, sino para gobernar bien y decentemente. Entre los liberales hay gente con la capacidad y el talante que se necesita para ello” comentó el analista.
Y aunque el liderazgo opositor no está en su mejor momento debido al caudillismo partidario, Montaner considera que la oposición está frente a nuevas oportunidades.
“Todavía tienen la oportunidad de renacer, tal vez refundando el espacio político e invitando a los conservadores a integrarse. Los ejes de la controversia política hoy son otros. Ya no es liberales contra conservadores. Es la República democrática contra los neopopulistas autoritarios”, acotó.
¿Ortega dictador?
A juicio del analista político, el régimen de Daniel Ortega no se ubica actualmente en la categoría de dictadura feroz, la denomina “dictablanda”.
“Es una dictablanda capaz de matar si le parece útil, o de violar las leyes si le conviene. Curiosamente, se parece al somocismo, pero con un lenguaje radical de izquierda”.
En torno a la negativa del régimen de Ortega, que impide el paso de cubanos en su travesía hacía Estados Unidos y los expulsó del territorio nicaragüense en su ingreso al país con el apoyo de las fuerzas armadas, Montaner manifestó, que ese acto demuestra el mal juicio de Daniel Ortega, que favorece al régimen cubano y le crea un problema a Costa Rica.
“Ortega les ha cerrado las fronteras a los cubanos para favorecer a la dictadura de los Castro, sus amigos y mentores, y, de paso, crearle un problema a Costa Rica. Maltratar a emigrantes desarmados, entre los que hay numerosos niños y mujeres, y acusarlos de «delincuentes», demuestra la mala catadura de ese gobierno. Los verdaderos estadistas no maltratan a personas indefensas”, acotó.