Los heridos, golpeados y encarcelados que dejó la represión policial ejecutada por el gobierno orteguista el 24 de diciembre del pasado año, contra los campesinos de El Tule, revivieron ayer aquellos momentos de angustia, dolor, desesperación y persecución, cuando en un plantón protestaban contra el proyecto del Gran Canal Interoceánico.
“Perdí el ojo, me fregaron la pierna, pero aquí estamos, seguimos la lucha contra ese Canal porque no podemos perder la tierrita, yo solo me he perdido dos marchas porque estaba en el hospital”, dijo José María Calderón Cerro, originario de la comarca Dorados 2, que fue brutalmente golpeado por antimotines en el plantón.
“Nosotros producimos el maíz, los frijoles, el queso, la cuajada y hasta la carne con la que se alimentan en las ciudades, no somos pájaros para vivir en el aire”, dijo.
Este campesino ofreció su testimonio en la conmemoración del primer aniversario de la represión que fue recordada con oficios religiosos y testimonios. Las víctimas además de dar gracias a Dios por su protección, se comprometieron a no desfallecer hasta lograr la derogación de la Ley 840.
Danilo Lorío, recordó ser uno de los 43 encarcelados y de los cuatro últimos que liberaron de El Chipote. “Recuerdo esa Navidad Negra, fue duro para nosotros no pasar una 24 con nuestras familias, el Gobierno usó la represión de manera despiadada, los hogares fueron sitiados, acosados por los militares del Ejército, nadie podía salir de sus casas”, dijo Lorío.
“Gracias a Dios por habernos protegido, darnos sabiduría e iluminarnos en ese camino en defensa de nuestras tierras, de nuestro derecho a protestar que nos da la Constitución Política de Nicaragua, la cual ha violado este Gobierno”, apuntó el líder.
Instrumento de represión
Danilo Lorío dijo que “la Ley de Seguridad Soberana, no cuenta con la legitimidad de Nicaragua, no fue consultada, ni aprobada por el pueblo, es un instrumento de represión, esa ley no suple nuestra Constitución. Nosotros continuaremos con nuestra lucha hasta lograr nuestro objetivo la derogación de la Ley 840”.