El gobierno de Nicaragua, a solicitud del de Costa Rica, repatrió el 22 de diciembre a la niña costarricense de 5 años de edad, hija de la modelo Adriana Corella, quien es acusada en Managua de administrar el dinero de una banda internacional de narcotráfico.
Según la oficina de prensa del Patronato Nacional de la Infancia (Pani), la menor fue repatriada por el puesto fronterizo de Peñas Blancas, pero no precisó la hora.
A la niña la acompañaron hasta ese puesto fronterizo desde Managua, una vicecónsul de Costa Rica en Nicaragua y funcionarios del Ministerio de la Familia (Mifamilia), dado que estaba protegida en un albergue de esta institución nicaragüense desde que Corella fue detenida hace dos semanas.
Ya en Peñas Blancas, la niña fue recibida por funcionarios del Pani, quienes a su vez la entregaron a los familiares que la reclamaron.
Por tratarse de una menor de edad y la discreción que amerita un caso en el que median supuestos vínculos de sus padres con el narcotráfico, el patronato no quiso confirmar si será una tía materna quien cuidará ahora a la menor.
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El 10 de diciembre el Pani indicó a este medio que había ubicado un recurso familiar de la niña en Costa Rica, quien se hará responsable del cuido. El recurso es una hermana de Corella, quien fue detenida el pasado viernes 4 de diciembre.
Adriana Corella, reconocida modelo en en Costa Rica, es señalada por la Fiscalía de Nicaragua por su participación en una banda narcotraficante. Fue enviada a la cárcel El Chipote en Managua para cumplir 30 días de prisión preventiva mientras inicia el juicio en su contra.
Los delitos por los cuales se le acusan son crimen organizado y lavado de dinero en perjuicio del Estado de Nicaragua, por presuntamente pertenecer a la agrupación narco llamada Cacique, según el Ministerio Público.
La modelo tenía un mes de estar en Nicaragua con su pareja sentimental Walter Mauricio Pereira Castillo, quien es señalado de ser uno de los jefes dentro de la banda y según la Policía de Nicaragua, se suicidó frente a su casa en el condominio Santa Mónica, en Managua, cuando oficiales antinarcóticos lo perseguían para su captura.
Corella alega inocencia en el caso. No obstante, se mantiene descontando un mes de prisión preventiva en El Chipote. Junto a ella son acusados dos costarricenses y dos guatemaltecos, uno de ellos aún prófugo.