Gonzalo Cardenal M.

Lo que otros están haciendo

Yo sé que cada vez con más frecuencia están habiendo reuniones entre los líderes cristianos más connotados del mundo —entre ellos los últimos tres o cuatro papas—, buscando la unidad entre los cristianos que exige nuestra fe.

En cuanto a lo que personas comunes y corrientes podemos hacer por el ecumenismo, recuerdo la gran marcha en contra de un proyecto de ley sobre la legalización del aborto terapéutico (para la que honrosamente la Iglesia católica me nombró en su organización como responsable de logística) y que llevamos hasta su éxito total los católicos junto con los protestantes, todos los cristianos unidos.

También recuerdo haber leído en Christianity Today un dramático testimonio de un líder evangélico sobre la persecución y sufrimientos de los cristianos en Checoslovaquia del año 1982. Entre otras cosas este líder dijo: “El sufrimiento nos ha enseñado que podemos sobrevivir sin las indiscutiblemente necesarias estructuras de nuestra Iglesia. Pero no podemos subsistir sin otros cristianos. Muchos de nosotros aprendimos esa lección en la cárcel en donde sufrimos juntos con creyentes ortodoxos y católicos. Descubrimos que lo que importaba más era nuestro compromiso central en Jesucristo”.

Y coincidentemente, cayó en mis manos un documento que ilustra lo que otros destacados líderes católicos romanos y protestantes evangélicos de los Estados Unidos han comenzado a hacer en pro de la unidad de los cristianos, a raíz de algunos conflictos que observaron entre los cristianos de América Latina.

Comenzaron con una declaración común que denominaron Evangélicos y Católicos Juntos: La Misión Cristiana en el Tercer Milenio en que explicaban el porqué consideraban necesario, como hermanos y hermanas en Cristo, “trabajar unos con otros y no unos contra otros, en el gran reto de la evangelización, y el apoyarse unos a otros en enfrentar las tremendas amenazas morales, culturales y espirituales de nuestro tiempo”. Expresaron “la necesidad de la solidaridad, la cual debía basarse en nada menos que en el Evangelio del propio Jesucristo” concluyendo que “la única unidad que agrada a Dios, y por lo tanto, la única unidad que debían buscar era la unidad en la Verdad”.

Analizaron los desacuerdos existentes de la larga lista de la que puede llamarse desacuerdos tradicionales. La que más ha producido mayor agitación a través de los siglos sobre la relación entre las Escrituras (la sola Escritura) y la tradición (la Escritura junto con la tradición autorizada). Sobre esto se pronunciaron —entre otras cosas— de la siguiente manera: “Siempre ha habido y seguramente habrá —hasta el regreso glorioso del Señor— desacuerdos sobre el derecho del correcto discernimiento de la Palabra de Dios en las Escrituras…”
También convinieron en la siguiente declaración: “En el siglo pasado, el notable líder protestante Abraham Kuyper, reconoció que la defensa común de la visión cristiana del mundo hacía necesario precisamente la clase de esfuerzos en el que ahora estamos nosotros involucrados. Kuyper sostenía que cuando entendemos el cristianismo como una visión universal estaríamos de nuevo facultados para tomar nuestro lugar al lado de los católicos en contraposición del panteísmo moderno”.

Y siguieron exponiendo de igual manera, que “la enseñanza católica de hoy, como tan notablemente lo estableció Juan Pablo II, fuertemente estimula la posible total cooperación entre cristianos en su lucha por una cultura de vida y verdad en contra de la cultura de muerte y engaño”.

Y terminaron concluyendo que “si alguien se preguntara sobre el propósito de esta declaración la respuesta es clara: “Es para ser testigos que Jesucristo es el enviado por el Padre, para traer la verdad que ilumine toda dimensión de vida”.

EL AUTOR ES COORDINADOR DE LA CIUDAD DE DIOS
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COMENTARIOS

  1. El Observador
    Hace 11 años

    Para los cristianos de cualquier denominación debe ser reconfortante sebar de que hay voluntad de mantener la concordia entre tantas denominaciones llamadas cristianas. En los tiempos actuales, no podría ser de otra manera, pues todos creen en el mismo principio de gloria y castigo segun el comportamiento de cada ser humano. y de seguir como hasta ahora el futuro de las religiones es incierto, pues cada quien dice tener toda la verdad y que el resto estan equivocados

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