Exalumnos de la Universidad Americana (UAM), graduados con altos honores, enviaron una carta a las autoridades de esa casa de estudio manifestándoles que el despido de los decanos críticos con el Gobierno es un retroceso y una violación a la libertad de cátedra y de pensamiento.
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“Tenemos a bien dirigirnos a ustedes en nuestra calidad de graduados de la UAM, cuyo prestigio se encuentra en entredicho debido a decisiones tomadas recientemente y que evidencian una falta de congruencia con los valores y principios sobre los cuales se fundó la universidad”, dice la carta.
La UAM despidió la semana pasada a decano de Derecho, Alejandro Aguilar, y al de Ciencias Administrativas, Álvaro Porta, y al director de desarrollo Luis Carrión, lo tres críticos del gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega. La universidad, sin embargo, negó mediante un comunicado que sus decisiones hayan sido motivadas por asuntos políticos.
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La misiva de los exalumnos, muchos de los cuales se desempeñan también como profesores horarios de la universidad, está firmada por la abogada Nelly Ramírez, los escritores Ulises Juárez y Andira Watson; el experto en Relaciones Internacionales Yassir Chavarría y otros 17 exalumnos, la mayoría graduados con altos honores.
“La UAM de la que nos graduamos se caracterizó por promover la cultura del diálogo, la tolerancia y el debate. Fuimos parte de una generación orgullosa de nuestra alma máter”, dicen los exalumnos.
Los exgraduados de la UAM dicen que es lamentable conocer de la separación de profesionales altamente valorados por la comunidad universitaria y el cese de programas (como el diplomado de Liderazgo) y actividades que apuntaban a desarrollar capacidades críticas y analíticas del estudiantado.
“Más grave aún ha sido la postura asumida por la junta directiva, de justificar estas acciones bajo la visión de la universidad como una empresa privada y no de una comunidad de intereses, cerrando ahora todo espacio colectivo que garantice la participación del estudiantado en la toma de decisiones que tienen impacto directo en su educación y su desarrollo integral”, señalan.
El vicepresidente de la junta directiva de la UAM, Helio Montenegro, dijo a un grupo de alumnos activos que protestaban por el despido en la universidad, que la casa de estudio era privada y que tomaba sus propias decisiones.
“Fuimos, más que una empresa, una familia universitaria”, añoran los exalumnos. “Se nos enseñó a tener y a defender siempre la curiosidad intelectual, la defensa de lo justo y lo correcto y la transparencia en nuestro actuar”.
Llamada a directiva y al rector
La junta directiva de la UAM es presidida por el coronel Félix Palacios en representación del Instituto de Previsión Social Militar —brazo económico del Ejército—, que es el accionista mayoritario de la universidad. Su rector es el experimentado educador Ernesto Medina, también exrector de la Universidad Nacional Autónoma en León. A ellos les hicieron un llamado los exalumnos.
“Les instamos a analizar con detenimiento las repercusiones que estos actos están teniendo en la legitimidad de su liderazgo al frente del estudiantado y sobre la reputación misma de la universidad. Y para nosotros, la reputación de nuestra alma máter es uno de los intangibles fundamentales de nuestro pasado académico y, por supuesto, del desarrollo futuro de la institución. Eviten convertirla en una empresa limitada a fines lucrativos”, escriben en la carta.
“Ustedes, nosotros y el estudiantado, que ahora reclama, tenemos un compromiso verdadero con la autonomía, la libertad y el desarrollo del pensamiento crítico. Ábranse al diálogo. Escuchen con responsabilidad. La comunidad universitaria tiene derecho a conocer las causales de destitución de cualquier alta autoridad, pues ella es quien legitima todo actuar”, le recomiendan a las autoridades de la UAM, que es una de las universidades más prestigiosas del país.
Los exalumnos instan a la universidad a que permita la creación de un Consejo Estudiantil para canalizar las inquietudes de los alumnos.
“De ustedes depende que nos sigamos sintiendo orgullosos y comprometidos con la universidad (de la) que fuimos parte. No hay mejores embajadores de una institución universitaria que sus graduados”, concluyen.
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Los exalumnos de la UAM recuerdan que la universidad vivió una crisis similar en 2004.
Muchos de ellos, al igual que lo han hecho ahora estudiantes activos, reclamaron a la universidad por varios despidos de profesores y decanos.
“Nuestra universidad atravesó una situación similar y la respuesta de las autoridades, algunas de ellas (como el actual vicepresidente de la UAM, Helio Montenegro) partícipes en la situación actual, fue idéntica. Al igual que entonces, seguimos preocupados por numerosas situaciones que están ocurriendo nuevamente”, dicen los exalumnos.
La crisis de la UAM en el 2004 fue cuando los seis socios originales de la universidad tuvieron diferencias y decidieron separarse.
El Ministerio de Gobernación intervino en la universidad y los actuales socios buscaron al Instituto de Previsión Social Militar para que comprara las acciones a la otra parte con la que tenían disputas.