Juan Vega Gon zales

Mi voz interior

Es frecuente encontrar personas improductivas en su trabajo o limitadas en su propio desarrollo personal y económico, que enfrentan barreras psicológicas generadas por limitaciones que ellas mismas se imponen.

Es frecuente encontrar personas improductivas en su trabajo o limitadas en su propio desarrollo personal y económico, que enfrentan barreras psicológicas generadas por limitaciones que ellas mismas se imponen.

La autopercepción es influenciada por un mecanismo mental de respuesta a eventos traumáticos o dolorosos (con padres, amigos, colegio, etc.), que genera sentimientos psicológicos de ansiedad, estrés, tensión, sentimientos de vulnerabilidad y baja autoestima.

Esa necesidad de buscar la seguridad y de salir del dolor, se manifiesta en voces internas que reducen nuestra estima y confianza en las propias capacidades. Es como si nos aislaran del resto del mundo para poder así sentirnos “más seguros y protegidos”.

Las voces representan partes de la misma persona que han sido profundamente lastimadas y necesitan por tanto de compasión, cuidado y aceptación/respeto a uno mismo. Las voces toman el lugar del dolor y le dan palabras que representan diferentes momentos y emociones pasadas.

La mente humana procura buscar formas de sanarse a sí misma; busca coherencia y no desintegración, lo que nos da pistas sobre cómo podemos mejorar la autoestima y bajar los pensamientos negativos que limitan nuestro crecimiento personal y económico.

Los procesos de recuperación de la autoestima, implican empoderar a la persona en su propio proceso de recuperación, para que pueda lidiar con las propias voces; entendiendo el porqué de las mismas, descifrando sus mensajes implícitos de dolor, riesgo y estrés y buscando formas de poder sentirnos más seguros y protegidos.

Es importante aprender a llevar un diálogo con la propia voz interior, agradeciéndole por ayudarnos a ver el dolor que llevamos dentro; a ver nuestra propia inseguridad/ temores y animarla a que encuentre formas de motivarnos.

Pensar en donde nos gustaría estar a futuro y proyectarnos mentalmente en ese lugar; así como pensar en lo que uno quiere llegar a ser (sueños, aspiraciones, planes), nos puede ayudar a manejar un diálogo interior más fluido, pacífico y constructivo.

Con esperanza, fe y optimismo, toda persona tiene la capacidad de ser parte de su propio proceso de recuperación, de automotivarse y de crear sus propios espacios conscientes de protección física y mental que le permitan desarrollarse plenamente.

A veces tarda, pero el verano siempre llega.
(*)[email protected] – Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com

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