Deseos
Hoy amanecí con deseos
de cortejar al viento;
pero al abrir de par en par
las puertas de mi alma,
el ingrato
dejó escapar un indiscreto estornudo
congelando mis sentimientos y
todos mis sentidos.
Último diálogo
“Ya se quemó el pabilo
y también se derritió la cera
que lo arropaba’’
Hija: –¿Estás presta a soplar
la vela que se extingue?
Madre: – ¡Sí, Ya no hay escapatoria!
Hija : – Entonces cierra los ojos
y duerme para siempre
con la dulce melodía del Ángelus
que te arrulle.
Anestesia
Busco
un galón de anestesia
para matar los malos recuerdos
que aniquilan mi existencia.
La primera vez
La primera vez
buscando la oscuridad
en el mar desconocido de tu pasión,
yo me metí en tus brazos
y confiada me dejé conducir
por la agilidad de tus dedos que,
cual finas ramas
me hacían caricias insospechadas
por todos los rincones y colinas de mi cuerpo:
dulce laberinto abierto a tus deseos.
Punto final
El punto final es un hasta aquí!
Es una barrera;
es un alto que detiene el volcán de las ideas
cuando se desboca el pensamiento.
Es un delicado lunar en tu escritura;
o el estilete que perfora el corazón
en el instante en que el amado
pone punto final al verso que escribiera,
cuando todo era amor, pasión,
o simple fantasía.
Salvilla
Mi abuelita siempre decía:
“No hay jícara sin salvilla
ni salvilla sin jícara!”
La jícara,
indudablemente por su culo puntiagudo,
o bien súper redondito.
Necesita de una base para mantenerse erguido.
Y por ello, belle et bien
un artesano anónimo labró en un trozo de acetuno
un súper utensilio: cóncavo por un lado y planito por el otro.
Y el que hasta hoy se conoce como salvilla.
Infaltable tente en pie de nuestra amiga la jícara.
Exorcismo
Cuando el amor se calla
O se subyuga a la fuerza
canalla
de un capricho.
Suéltalo al viento dejándole
que flote lentamente;
Y, espera
a que logre exorcizarse
sabiamente,
en el abismo insondable de tu mente.