La envidia es uno de los motores que mueven nuestras acciones, aunque no está igual de desarrollada en todas las personas.
Uno de los factores de mayor peso, como revela una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de California en San Diego, es la edad.
Los expertos entrevistaron a 900 voluntarios de entre 18 y 80 años, preguntándoles por su resentimiento hacia los éxitos de los demás.
Después les pidieron a 800 individuos en el mismo rango de edad que les contaran cuándo y cómo habían suscitado envidia en alguien de su entorno.
El 80 por ciento de los menores de 30 años decían haber envidiado a alguien, el porcentaje entre quienes habían cumplido más de 50 descendía al 69 por ciento.
ENVIDIA AJENA
La brecha generacional también se percibe en los aspectos que miramos con envidia. Al 40 por ciento de los más jóvenes, por ejemplo, les molesta el éxito ajeno en el amor, mientras que eso solo le fastidia al 15 por ciento de los cincuentones para arriba.
Los veinteañeros, además, admitían con más frecuencia que no soportaban a otras personas con mejor aspecto físico que triunfaban socialmente o en los estudios.
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