En lo frecuente el encuentro entre la filantropía y la armonía, interpretada la primera como esencia de la bondad, y la segunda por el empeño placentero de la validez integral del sonido con las cualidades que este tiene para ser factor espiritual del regocijo. Dos formas convergentes en las actitudes humanas.
No es la primera vez que el Conservatorio, de música de la UPOLI, ofrece la disponibilidad al público amante de la munificencia.
En una sociedad lastimada por el dolor se le pone al lado la alegría en la concentración del “ocio con dignidad” como lo hubiera sostenido, el noble de Santillana.
Recientemente la Fundación de Lupus eritematoso sistémico de Nicaragua, con el apoyo del Conservatorio, llevado por la iniciativa de Caridad Rosado —honor coincidente para su nombre— ha presentado una velada cultural llamada Concierto por Amor , integrada por un elenco que tuvo en su mayoría la susten
tación tanto de la juventud como de la niñez, Nicaragua naciendo y creciendo en la garganta fértil de sus voces, los coros en juegos que ya calzan en la inminente profesionalización.
Ocurrió el acto en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, el cual contribuyó a ceder el auditorio y la respectiva logística para concretar el ministerio musical y de la salud quebrantada de los sufrientes.
El resto lo pusieron la inteligencia con el aporte académico de sus cualidades mostradas ya en otros recintos teatrales y al que se le puede definir los diletantes, los concurrentes anónimos que esta vez no pagaron por el boleto fijo, sino con aquel voluntario y dadivoso que entró por la puerta de la caja, la cuota a favor de una fundación que suma 12 años de estar entregada a la labor humanitaria y científica en protección de la vida y el amor.
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