En los últimos tiempos se ha asentado el término “retro” para definir una nueva tendencia en decoración. Piezas o muebles que hasta hace poco se desechaban en mercados de pulgas, se convirtieron en piezas muy valoradas para la decoración de interiores.
Sin duda, todavía conservamos objetos o recuerdos de la máquina de coser de la abuela, el antiguo teléfono, la plancha, tarros metálicos y una herradura. Muchos de esos elementos que están presentes en nuestra memoria son los protagonistas de la decoración: el estilo industrial rústico. Se trata de una tendencia decorativa que proviene de Inglaterra y se remonta precisamente a la Revolución Industrial, que trajo consigo el completo cambio social y la inclusión de conceptos y materiales que hasta ese momento eran desconocidos.
Para trasladar a nuestras estancias ese estilo decorativo tenemos que incluir objetos vintage, muebles metálicos desgastados, detalles en madera y algunos textiles de colores llamativos. Asimismo, buscar la armonía con paredes en ladrillo planchado al natural o pintados en blanco. También están las combinaciones de tonalidades naranja, variedades de amarillos y rojos.
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